Columnista - Luis Garcia Miró Elguera

El marqués Vargas Llosa jode al Perú

Luis Garcia Miró Elguera

17 oct. 2019 03:20 am
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Vargas Llosa es uno de los mayores culpables del zafarrancho en el que se ha vuelto el Perú, país que -según ha declarado Carlos Alberto Montaner, eximio latinoamericano políticamente mucho más acertado que el Nobel novelista nacionalizado español- “se encontraba rumbo al primer mundo, como Chile”. Vargas Llosa impulsó espectaculares operativos para imponer como presidentes a delincuentes marca mayor, hoy imputados por la Justicia por multimillonarios actos de corrupción. Como son Toledo, Kuczynski y Humala. Y ahora este presidente accidental y golpista llamado Martín Vizcarra, también con sendos expedientes ante el Ministerio Público igualmente ligados a la corruptela. Hoy Vargas Llosa clama porque “los peruanos voten mejor” (…) Yo puedo equivocarme.

Seguramente me seguiré equivocando. En política muchas veces hay que elegir el mal menor.” Hombre, políticamente Vargas Llosa solo se equivoca. Para empezar, patinó desde que decidió postular a la presidencia del Perú. Lo que sucede es que un individuo fatuo que transpira por la herida, como es su caso, únicamente puede equivocarse. ¡O engañar! Como hoy, que viene a dársela de auténtico conocedor de la realidad peruana pontificando a la hora undécima, que “en política hay que votar por los males menores”. Cuando lo que está sistemáticamente corroborado es que aquellos males menores para Vargas Llosa siempre han resultado siendo males mayores para el Perú.

En esta línea de carrera vemos que el titular del marquesado de Vargas Llosa pretende seguir metiendo su cuchara en la política peruana. Esto acaba de declarar: “Espero que en enero esta elección que habrá para formar el nuevo Congreso, que va a reemplazar al Congreso, bien destituido por Vizcarra, los peruanos voten mejor y nos presenten un Parlamento que sea más potable, más presentable, que este espantoso Parlamento que hoy día en buena hora ha sido clausurado”. Una prueba más de que lo único que quiere este “Nobel noble” es que, de una vez por todas, se joda el Perú votando por las listas parlamentarias de una izquierda que aspira a convertir al futuro Congreso peruano en Asamblea Constituyente.

Una izquierda comunista químicamente pura que apunta a cambiar la Constitución siguiendo los dictados de Cuba y Venezuela. Una izquierda que pretende retrotraer al Perú a la noche de los tiempos velasquistas, donde el castrismo -hoy encarnado por el chavismo- simbolizaba al comunismo criollo. O más claramente, al comunismo tradicional. Por más que Vargas Llosa se esmere ahora en pregonar urbi et orbi su tesis bizantina de que “el comunismo ha desaparecido en el mundo,” basta revisar la masiva asistencia que registró la reciente celebración de los 91 años de fundación del partido comunista peruano patria roja.

Nos referimos al partido comunista patria roja que monopoliza el control político de los maestros peruanos a través del sindicato magisterial fundado, justamente, por Velasco Alvarado. Se equivoca una vez más Vargas Llosa. O engaña al mundo. Porque el comunismo está redivivo en nuestro país. Tan vivo como está Venezuela. O en esa Cuba que intrínsecamente admira el escritor español.

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