Luis Garcia Miró Elguera

Luis Garcia Miró Elguera

EL MUNDO AL REVÉS

Acerca de Luis Garcia Miró Elguera:






El oficialismo marxista al ataque

Desde que sucumbiera el expresidente Pedro Pablo Kuczynski, descarrilado por el affaire Lava Jato, y este Congreso eligiera para reemplazarlo a su primer vicepresidente, Martín Vizcarra, el Perú sigue inmerso en una sobrecogedora inseguridad política, sumada a un peligrosísimo y creciente resquebrajamiento de su sistema judicial. Por cierto, el ánimo nacional es de crispación y hondo divisionismo. Peor todavía. Vivimos en un severo estado de escepticismo. Aunado a un intolerable macartismo caviar reflejado en una política de doble estándar que pone de lado toda probabilidad de convivencia pacífica entre peruanos.

El fraccionamiento entre ‘buenos y malos’ resulta atosigante. La persecución al opositor –del oficialismo– es insoportable, indisponiéndolo a toda hora únicamente por sus simpatías políticas. Esta es la lacra progre que viene carcomiendo a los peruanos y que, de no ponerle coto el mismísimo presidente Vizcarra –principal impulsor de este divisionismo enfermizo, como estrategia diseñada para quedarse en Palacio de Gobierno–, este país puede entrar próximamente a una etapa de convulsión de gravísimas proporciones.

En resumen, vivimos exactamente la misma experiencia ficticia de finales de los noventa, donde los buenos son exclusivamente los antifujimoristas y los malos todos los demás. Los métodos son idénticos. Una prensa falsaria, devoradora del Presupuesto Nacional –a través del subsidio denominado “publicidad estatal” que le trasiega mil millones de soles cada año– manejada por la progresía caviar que lo tergiversa todo para aparecer como la buena de la película, mientras se dedica a enlodar a quienes discrepen de ella. Y, encima de ello, un presidente de la República –ya huérfano de partido y de bancada congresal– manipulado por un cogollo marxista que ha secuestrado al Estado a través de la captura del sistema judicial –judicializando así la política y politizando asimismo la Justicia– apelando a un operativo sicosocial promocionado por los medios de comunicación que controla esta cúpula marxista, que actúan como caja de resonancia del marxismo buenista y a la vez sirven de prensa oficialista para el gobierno títere del marxismo.

Esta táctica infame le ha permitido al oficialismo marxista doblegar a la oposición –el Apra y el fujimorismo– al extremo de haberla colocado muy próxima a desaparecer apelando para ello a métodos absolutamente vetados por la Democracia. Como por ejemplo, utilizar al jefe del Estado para que intervenga pública, descaradamente demandando la renuncia del fiscal de la Nación; o amenazando constantemente con clausurar al Congreso de la República en caso no legisle según los criterios –inclusive el lenguaje– que dicten los asesores marxistas de Palacio de Gobierno; o demandando la reorganización del Ministerio Público –al estilo de Alberto Fujimori– remitiéndole al Legislativo un proyecto de ley para que lo apruebe y de esa manera el cogollo marxista logre capturar completamente la Fiscalía de la Nación. Estos hechos fácticos exhiben la perversidad, el descaro y la prepotencia con que actúa la progresía marxista que maneja tras bambalinas a un personaje –el presidente Vizcarra– al que ha convertido en adicto al aplauso barato, a cambio de acatar todos los dictados de esta mafia que se ha apropiado del país.

 

 






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