Luis Garcia Miró Elguera

Luis Garcia Miró Elguera

EL MUNDO AL REVÉS

Acerca de Luis Garcia Miró Elguera:



El país demanda: ¡castigo para todos los corruptos!

El Tsunami Lava Jato cambió la sensibilidad general del Perú. Veamos. La indignación es uno de los motores mentales más potentes. Y una ciudadanía enfadada se vuelve irracional, iracunda contra los que ilícitamente se han beneficiado a costa de defraudar los intereses de las mayorías. Es capaz de cualquier cosa con tal de castigar de modo ejemplar a quienes se han burlado de ella robándole disfrazados de presidentes de la República, ministros, opulentos empresarios o lo que fuere. Y si esa sociedad percibe que no existe castigo –o que la sanción es para algunos pero a otros los salva el poder del dinero, sus vinculaciones políticas y/o sus influencias a través de ciertos medios de comunicación que manejan- entonces su irritación se redoblará ad infinitum.
Y esto último es lo que viene sucediendo en el Perú a raíz de que, hace ya tres años, se destapara el escándalo Odebrecht y sin embargo la “justicia” se ha centrado en un solo caso: el de Keiko Fujimori. Los demás no solamente no avanzan, sino que las evidencias van cediendo en favor de los imputados vinculados a clanes constructores, medios de comunicación, etc. Inclusive gente que se ha autoinculpado en procura de reducir –y/o eliminar- cualquier condena en contra suya. Este toma y daca multiplica la ira de los peruanos afectados por semejante atentado contra su patrimonio perpetrado por delincuentes de “la alta sociedad”, quienes para acabar impunes se jactan de sus influencias en todo estrato estatal.

En este orden de ideas, amable lector, ocurre que una de las pocas maneras que tiene la población para castigar a quienes le han robado es a través del voto democrático. Y el domingo los peruanos tuvieron la oportunidad de expresarlo categóricamente, con ocasión de esas mamarrachentas elecciones convocadas por Vizcarra para conformar un Congreso construido a su medida. Los resultados son elocuentes. Antauro Humala ha sido beneficiado por el voto de los indignados, igual que Frente Amplio de izquierda y, para sorpresa general, el Frepap. Las tres agrupaciones son antisistema y tienen como objetivo clarísimo cambiar la Constitución. Además Antauro –quien podría dejar la cárcel hacia finales de este año, permitiéndole participar en los comicios generales de 2021- va más allá, pues uno de sus postulados apunta a aplicar la pena de muerte para los corruptos. Y el partido que lo llevaría como candidato presidencial el año 2021 ha acopiado insólitos porcentajes de votantes en regiones estratégicas como Cusco, Tacna, Puno, Madre de Dios y Arequipa. Inclusive en Lima ha consolidado un nada despreciable 5.65%, encima del “moradito” tan protegido por el gobierno, sus medios de prensa corrompidos y las “fuerzas vivas” de este atribulado país.

Apostilla. La ira ciudadana es manifiesta frente a esta corrupción transversal que toca a presidentes, ministros, empresarios, burócratas, abogados, políticos, periodistas, etc. Acierta entonces el excanciller Luis Gonzales Posada al preguntarse: “¿Dónde está Keiko Fujimori? ¡Presa! ¿Dónde están Barata, Graña, Ollanta, Nadine, Verónica? ¡Libres! ¿Dónde está Toledo? ¡Fugado!” Y este escriba agrega: ¿Dónde está la Justicia? ¡Secuestrada!



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