Luis Garcia Miró Elguera

Luis Garcia Miró Elguera

EL MUNDO AL REVÉS

Acerca de Luis Garcia Miró Elguera:






Golpe dictatorial de la CIDH

El “Caso El Frontón” arrancó en 1986 con la rebelión carcelaria decretada por sendero luminoso, que controlaba los penales donde permanecían recluidos miles de militantes suyos sentenciados por crímenes atroces. Particularmente Lurigancho y El Frontón.  El gobierno ordenó la debelación del motín. Los senderistas respondieron con armas de fuego y armas blancas, atacando a las fuerzas del orden que controlaron la sedición. ¿El saldo? Unos 300 muertos. Situémonos en perspectiva. Fueron los años que sendero y mrta desataban su vesania sanguinaria sobre la sociedad. Los coches bomba, asesinatos selectivos y masivos, y apagones por derribo de torres de alta tensión eran diarios. Las dos sectas terroristas amenazaban con tomar el control de Lima, cortándole el abastecimiento mediante la toma de las carreteras Sur, Norte y  Central. Los penales, repetimos, eran centros de adoctrinamiento en manos de los senderistas y emerretistas que cumplían condena dictada por jueces de la República. El Estado –Policía y FF.AA., además de funcionarios del Ministerio de Justicia, Poder Judicial, Fiscalía, etc.– estaban impedidos de acercarse a los penales, dominados por los sediciosos. Fue en ese contexto que el terrorismo decretó el motín carcelario para que sus huestes retornasen a las calles a completar su plan siniestro de capturar el poder del país. El Estado se defendió. Pero sendero tenía un plan B. La izquierda –desde caviares a ultras– los favorecía. Sendero le declaró la guerra al gobierno electo por el pueblo. Y con ayuda de fiscales y jueces traidores –simpatizantes de la izquierda asesina– enfiló contra el Estado de Derecho peruano apoyada por la sectaria Corte Internacional de Derechos Humanos CIDH controlada por el socialismo sudaca. Esto se tradujo en la anulación de sendas condenas a los terroristas dictadas por vocales felones de nuestros tribunales y ratificadas por los jerarcas extranjeros de la CIDH. Desde entonces el terrorismo adoptó la pose de víctima y convirtió en victimarios a nuestros soldados y policías, ganándole así al Perú la guerra político-judicial tras haber perdido la batalla ideológico-militar.

El “Caso El Frontón” es pues otro escalón de aquella guerra. Los rojos demandaron al Perú acusándolo de violar ddhh de los terrucos muertos hace 32 años en los penales. Fue ante el Tribunal Constitucional TC. En 2013 éste laudó rechazando la demanda por “lesa humanidad” y archivó el asunto. Pero tras ingresar al TC cuatro miembros digitados por el corrupto régimen Humala –Manuel Miranda, Carlos Ramos, Marianella Ledesma y Eloy Espinosa– ellos reabrieron inconstitucionalmente el “Caso El Frontón”. Según acusación constitucional que pesa sobre estos individuos, ellos prevaricaron violando el precepto de la “inmutabilidad de la cosa juzgada” al emitir una resolución que cambió el sentido del voto del ex tribuno constitucional Juan Vergara Gotelli, sin consultarle previamente aprovechando que estaba afectado por un mal neurológico.

El Congreso peruano abrió investigación contra estos cuatro “tribunos” prevaricadores. Pero ayer la transnacional CIDH decretó que nuestro Parlamento “está impedido de  hacerlo”. Un ente extranjero –CIDH– pretende gobernarnos dictatorialmente anulando las facultades constitucionales de nuestro Poder Legislativo sin contar con el voto popular. ¿Vamos a permitírselo?






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