Luis Garcia Miró Elguera

Luis Garcia Miró Elguera

EL MUNDO AL REVÉS

Acerca de Luis Garcia Miró Elguera:





Intolerable chantaje a la oposición

La concentración mediática adula al cuestionado régimen Vizcarra a cambio de avisos estatales. Su misión es defender a ultranza al fallido gobierno que está destruyendo el país. El Comercio, por ejemplo, viola los principios de una familia que alguna vez tuvo la decencia de forjar un diario que no transigía con la mentira, la traición ni las dádivas del poder de turno. Mientras La República esconde el paso de su ahora director por la salita del SIN.

Ambos medios practican un patético periodismo oficialista, en reciprocidad al subsidio publicitario que reciben de Palacio financiado por todos los peruanos. Llegan al colmo de atacar a la oposición, criticando su derecho a ejercer la representación del universo de votos que obtuvo. Los partidos Apra y Fuerza Popular tienen toda la autoridad para actuar como mejor les parezca. Sin retaceos. Menos todavía instrucciones respecto a su manera de proceder. No obstante, estos medios venales vendidos al oficialismo no cesan de atacarlos por el solo hecho de cumplir su rol de opositores del oficialismo. No existe pluralidad para ese periodismo corrupto, con evidentes lazos con la mafia Lava Jato, así como con el entonces jerarca Vladimiro Montesinos. En un caso hermanados a través de lazos de sangre; en el otro mediante videos que escondió la podredumbre toledista en pago a la lealtad hacia el, hasta ese momento, dignificado mandatario que cobraba por aprobar obras faraónicas que proponía la mafiosa constructora brasileña. Ahora el rol de los medios deshonrados por la publicidad pública es seguir empeñados en impregnar de cizaña a la oposición, presentándola como una organización política criminal sumida en la inmoralidad por recibir dinero negro para financiar sus campañas electorales. Algo que, históricamente, solían hacer todos los partidos en el Perú. Hasta que detonó el affaire Odebrecht.

Precisemos. Desde esta trinchera hemos sido muy críticos de la impericia demostrada por Fuerza Popular a partir de que ganara por abrumadora mayoría la elección congresal en 2016. Ha sido absolutamente incapaz de articular un programa político acorde con su prédica preelectoral, lo mismo que sumamente incompetente para ejercer el poder conferido por un quórum apabullante. No obstante, consideramos que su desempeño político no debe ni puede estar sometido a lo que piense y diga un medio moralmente descalificado como El Comercio, por su sinuosa trayectoria desde el momento en que se transformó en figura todopoderosa por respaldar incondicionalmente al cleptómano Toledo; luego hizo lo propio con otro corrompido, Humala; y finalmente arropó a un tercer liado en el escándalo Odebrecht, como PPK. Esta prensa mantiene la fijación de dinamitar a la oposición, tanto aprista como fujimorista, prodigando animadversión e infundios contra un significativo segmento de la ciudadanía que acompaña a ambas agrupaciones políticas. “La cúpula de Fuerza Popular ha radicalizado su discurso conservador (…) se muestra envalentonada ante sus opositores (que no es otro que el oficialismo)”, publicaba ayer retorcidamente El Comercio, asumiendo un rol de catón que nadie la ha conferido. Los partidos, amable lector, son organismos democráticos soberanos para determinar su juego político. Lo garantiza la Constitución





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