Luis Garcia Miró Elguera

Luis Garcia Miró Elguera

EL MUNDO AL REVÉS

Acerca de Luis Garcia Miró Elguera:





La caja de Pandora

Las circunstancias están volviendo a los peruanos adictos a las primicias de impacto. No hay día en que este país no despierte conmovido por alguna noticia chocante que le ponga los pelos de punta a la ciudadanía. La sensación es de absoluto nerviosismo. Como si algo más grande; como si algún hecho muy grave estuviera a punto de ocurrir en el Perú, pero que la Providencia preferiría irlo dosificándolo para advertir a la gente. Es pues muy extraña esta catarata de sucesivas novedades, cada cual más chocante. Aunque todas ellas concurrentes. ¿El presagio de algo? Como que la coyuntura en el Perú tendría que ir poniéndose cada vez peor para que, recién después de confirmada la dimensión del problema, a partir de entonces comience a amainar el temporal.

Ayer la noticia fue la detención preliminar de Keiko Fujimori, presidente del principal partido nacional, Fuerza Popular, y líder de la oposición política. El motivo: la Fiscalía de la Nación considera que maneja una organización criminal cuyo objeto fue capturar el control del gobierno peruano, apelando a recursos económicos vetados a través del lavado de dinero para sufragar dos campañas electorales con el propósito de lograr el triunfo de Keiko en ambos comicios y, de esta manera, colocarla en la jefatura del Estado. Las declaraciones de los principales dirigentes de Odebrecht –desde el propio Marcelo hasta Jorge Barata, pasando por otros jefes de esta corrupta constructora– coinciden en señalar que autorizaron la entrega a Jaime Yoshiyama y Augusto Bedoya de US$ 1,500,000 para la campaña electoral de 2016. Según Fuerza Popular, el dinero que gastaron en aquel proceso provino exclusivamente de “cocktails y sorteos”.

Por este mismo motivo acabaron en la cárcel Ollanta Humala y Nadine Heredia. Hasta que el Tribunal Constitucional los excarceló apelando a un razonamiento sospechoso. Igual sucedió con los ejecutivos de las empresas constructoras locales consorciadas con Odebrecht. De manera que existiría un precedente para que Keiko Fujimori –y los demás dirigentes de Fuerza Popular que han corrido la misma suerte de ser detenidos a pedido del Ministerio Público– gocen de igual privilegio. Veremos.

Un hecho curioso es que la orden de detención a Keiko se dio alrededor de las 10 am, cuando ingresaba al Ministerio Público para declarar ante el fiscal Domingo Pérez. No obstante, ocurre que por la tarde el Congreso debatiría una denuncia sustentada por el oficialista Juan Sheput contra el fiscal de la Nación Gonzalo Chávarry, a quien tanto los alfiles del gobierno, al igual que la izquierda, le imputan estar blindado por Fuerza Popular. Vale decir que, de manera irónica, por la mañana el fiscal Chávarry –a quien la prensa gobiernista igualmente le enrostra ser un protegido de Keiko– solicitaba maquiavélicamente la detención de su presunta defensora, cuando esa tarde el partido que ella dirige votaría una moción en su contra que planteaba su inmediata remoción del cargo.

Sea como fuere, el ámbito sociopolítico continúa recalentándose. Cuidado con seguir echándole más leña al fuego, porque sobrepasará el punto de ebullición.





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