Columnista - Luis Garcia Miró Elguera

La elefanta parió un ratón

Luis Garcia Miró Elguera

28 sep. 2019 03:20 am
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En medio de este ambiente pre revolucionario sembrado por un irresponsable marca mayor como el presidente ocasional Vizcarra -cuyo régimen ha reafirmado encontrarse infectado por el virus del cretinismo-, la primera reacción del Ejecutivo, tras el jalón de oreja que le propinara el Congreso el jueves, fue subvertir el orden público convocando a la poblada a salir a la calle a “defender” al gobernante que no gobierna; al presidente que no preside; al jefe de Estado que no existe. Por supuesto esa respuesta cayó al vacío. Como gran cosa, la noche del jueves surcaba por el centro histórico limeño una marcha errante, mustia, compuesta por unas trescientas almas que ni siquiera sabían qué reclamaban. Unas pedían el cierre del Congreso basándose en el eslogan efectista: “ el Con greso obstruccionista no deja gobernar” , mientras otras denostaban indignadas contra Vizcarra por su falta de respuesta contundente tras el jaque mate del Congreso. Y ayer, la elefanta paría un ratoncito. Vizcarra dio un “mensaje al país” supuestamente rechazando el archivamiento de su curalotodo adelanto electoral. No obstante, ignoró olímpicamente el desaire consumado por el Legislativo. Ni una palabra del adelanto electoral que hasta el jueves Vizcarra consideraba capital para que sobreviva el Perú. ¡Incluso habló de él hasta en la ONU! Pero cual conejo en chistera, Vizcarra sacaba la cuestión de confianza para elegir a los cófrades del Tribunal Constitucional. ¡Nuevo faux pas ! El articulo 201 de la Constitución dispone que el Congreso los elige con el voto favorable de dos tercios del número legal de sus integrantes. Para ello designará una Comisión Especial –ya estaba conformada- integrada entre cinco y nueve legisladores, respetando en lo posible la proporción de cada grupo parlamentario. En consecuencia el Ejecutivo no tiene vela en este entierro. Ergo no podrá hacer cuestión de confianza sobre lo que no constituye acto de gobierno y, más bien, es un privilegio exclusivo del poder Legislativo. El jueves el Congreso jaqueó al presidente Vizcarra archivando su propuesta para adelantar las elecciones. Bajo esa pretensión, Vizcarra -hombre avinagrado por su medianía- intentó introducir una cuestión de confianza para disolver el Legislativo, apelando a una táctica golpista calcada del chavismo. Fracasó. Pero Vizcarra también transpira un tufillo artero. Recordemos. Fue grabado en un cónclave secreto con el gobernador arequipeño y la plaga antiminera, proponiéndoles protestar nuevamente contra el Estado –representado por él- enfrentando a las fuerzas del orden si su propio gobierno no anulaba la licencia de Tía María. Asimismo traicionó al Legislativo, compartiendo con la mafia progre-marxista los poderes presidenciales que recibió del Parlamento a pedido suyo. Ayer organizó una marcha arengando a la población para que proteste agresivamente contra el Congreso por archivar su iniciativa de adelanto de elecciones. En rigor, otra traición a la voluntad del pueblo. Porque en abril 2016 eligió a sus autoridades –Ejecutivo y Legislativo- por cinco años, según lo dispuesto por la Constitución vigente. No cuatro, como Vizcarra quiso imponernos amenazando clausurar el Parlamento si no aprobaba su ucase. Ya suficiente, presidente Vizcarra. ¡Finalmente póngase a gobernar el país!

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