Luis Garcia Miró Elguera

Luis Garcia Miró Elguera

EL MUNDO AL REVÉS

Acerca de Luis Garcia Miró Elguera:



La espada de Damocles

La clásica escopeta de dos cañones. El Ejecutivo dice y se desdice; ataca y elogia de acuerdo al humor político del día. Ayer el mandatario Vizcarra dijo esto: “Para nosotros (la decisión del sesgado TC) es voltear una página importante; terminar con un ciclo. Y este año permitirnos trabajar sin tanta conflictividad de carácter institucional.” Aunque después su primer ministro Zeballos abriría las puertas a una nueva pendencia contra ese Legislativo o Congreso transitorio por el que se votará este mes. Según Zeballos, “hoy como mañana” el Ejecutivo tiene la posibilidad de plantear cuestión de confianza sobre lo que considere. “Depende de la oportunidad.” En otras palabras, todo continúa igual. El doble discurso seguirá siendo el cebo para la platea. Pero, asimismo, Vizcarra deslizó una velada venganza contra Pedro Olaechea, el presidente del Congreso, y la todavía vicepresidente de la República, Mercedes ArÁoz: “Esperemos que sean las instancias que corresponden las que determinen lo conveniente”, sostiene Vizcarra, refiriéndose a la denuncia constitucional por “usurpación de funciones” presentada en octubre por la PCM ante alguna fiscalía politizada adicta a Palacio, que luego deberá resolver un Poder Judicial amedrentado por filtraciones de audios, cuando se apresta a sentenciar casos críticos para el régimen.

Se trata entonces de un presidente asesorado por los progre-marxistas, acostumbrado a dominar el país apelando a un estilo soviético sutilmente refinado, donde la sociedad –sobre todo los opositores al mandón- están avisados de que este régimen ni perdona ni olvida. La amenaza es pues clara. O se someten al mando de Palacio o aténganse a las consecuencias.

Analicemos lo dicho por Zeballos, uno de los hombres de confianza de Vizcarra, sobre estas facultades omnipotentes que les ha otorgado una letal mayoría progre-marxista enquistada en el TC. Porque, señores, en adelante el Ejecutivo utilizará la cuestión de confianza como arma artillada para seguir chantajeando al Poder Legislativo. Premisa inmediata. El régimen Vizcarra ha promulgado decenas de ucases llamados decretos de urgencia, que el Parlamento transitorio -como parte de su función constitucional- debería fiscalizar para, eventualmente, corregir y/o anular. Sin embargo Zeballos ha manifestado que este gobierno “no rechaza plantear una cuestión de confianza como parte de la defensa de los decretos de urgencia. Apenas se instale el Congreso tengo que presentarme y dar cuenta de todos los DU que hemos aprobado, para justificar su oportunidad, aprobación, sustentación técnica y constitucional, y a efecto de ello se puede plantear la cuestión de confianza.” Más claro ni el agua. O el Congreso acepta mis ucases o vuelvo a clausurarlo. Bastaría que hiciese cuestión de confianza sobre un decreto –digamos, el que valida el Presupuesto- y que el Legislativo lo rechazase; e inmediatamente después plantee esa misma exigencia para los demás y que alguno resultase impugnado, para entonces permitir que Vizcarra disuelva este Parlamento que el país se apresta a elegir, precisamente por aberrante exigencia suya.
Esta payasada, convertida en espada de Damocles contra el Congreso, amable lector, es fruto de una transacción ideológico-política entre algunos tribunos rendidos al poder y un gobernante ahora todopoderosamente peligroso.



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