La prensa vendida alienta una futura confiscación de los medios

La prensa vendida alienta una futura confiscación de los medios
  • Fecha Domingo 4 de Agosto del 2019
  • Fecha 3:20 am

La prensa sobornada, adicta a llenarse los bolsillos, sea chantajeando al gobernante de turno para conseguir prebendas –ocurrió cuando El Comercio colocó al borde del impeachment a quien fuera su engreído, el corrupto Toledo, hasta que éste transigió entregándole canal 4; y/o sirviéndole de felpudo al presidente para cebarse con la publicidad estatal, tal como se comportan La República, RPP, Latina y nuevamente El Comercio con Vizcarra–, esta prensa venal, reiteramos, viene allanándole el camino al extremismo para que repita el asalto perpetrado por la izquierda a través del dictador Velasco Alvarado, confiscando los medios escritos, radiales y televisivos con lo cual sepultó durante seis largos años las libertades de información y expresión en el Perú.

La soberbia con la que actúan estos llamados “grandes medios de prensa” disfrazados de demócratas es, sencillamente, nauseabunda. Como repugnante es su jactancia de ser los dueños de la verdad, los modistos de lo políticamente correcto, y los moralinos de la película. Una hipocresía colosal, fundada en la imposición del poder que exhiben falazmente como apoderados de una sociedad a la cual intoxican con sus campañas de adoctrinamiento, digitadas por el poder de turno al cual sirven a cambio de obtener contratos publicitarios anuales que totalizan mil millones de soles. Poder y dinero.

Es la meta exclusiva de estos ahora parlantes del oficialismo, que embrutecen al pueblo a través del espectro electromagnético –propiedad del Estado–, que es el espacio por el cual surcan las ondas que emiten los canales de televisión que tienen concesionados por el gobierno –en la práctica, gratuitamente– para martillarle al pueblo mañana, tarde y noche las consignas que diseña la progresía marxista que hoy domina nuestra nación. Esos medios manosean abusivamente al ciudadano ufanándose, además, de ser los portavoces monopólicos de una utópicamente llamada “opinión pública”.

Otra de las grandes mentiras de esa post verdad que transpira la llamada gran prensa peruana. Porque este periodismo, transable y deshonesto, no representa a nadie más en el país que a la voz del poder vigente: aquel que reparte el avisaje estatal como moneda de compra de la línea editorial de aquellos medios y les asigna canonjías proporcionales a su servilismo. Aunque también se representa a sí mismo, retratado en el esplendor de su fingida fastuosidad para impactar al ciudadano como si fuera un dios del Olimpo.

Esta prensa negociable, amigo lector, no interpreta lo que usted siente ni transmite lo que usted opina. Encarna su interés y el del oportunista de turno. Aunque para forzar su inexistente representación de la opinión pública apela a contratar a encuestadoras dolosas para que le fabriquen sondeos de opinión hechos al gusto de lo que le mande publicar el jefecito de turno del gobierno, como también para engrosar sus arcas ahora venidas a menos pese al multimillonario, indebido subsidio que recibe del Estado.

Cuidado entonces con que semejante abuso de la libertad de prensa haga aterrizar en palacio a otro Velasco, y vuelva la noche de los tiempos para la libertad de expresión.



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