Luis Garcia Miró Elguera

Luis Garcia Miró Elguera

EL MUNDO AL REVÉS

Acerca de Luis Garcia Miró Elguera:

Los rojos siempre se enriquecen

La izquierda universal es felona y artera. Las críticas que hace a quienes no practican su credo falsario son interesadas y teledirigidas a denigrar a los demás pensamientos e ideologías. En particular, al centro y la derecha. Con ambos se escabechan los rojos enrostrándoles el mote de burgueses, opulentos, plutócratas o lo que fuere, con tal de desprestigiarlos ante las grandes mayorías siempre menesterosas. Pero ocurre que ya instalados en el poder, los zurdos son iguales o más burgueses, ricachones, etc., que sus opositores. Acá y en todas partes. Los ejemplos más saltantes provienen de los países donde imperaba –o impera– el comunismo. Los jerarcas soviéticos, por ejemplo, disfrutaron de todo gratuitamente. Es decir, todo pagado por el pueblo. Desde grandes viviendas, lujosas casas de campo, bienes de cualquier capricho y, por encima de todo, un poder omnímodo que les permitía hacerse dueños de lo que se les pasara por la mente. En concreto, robarle al país –al ciudadano– las propiedades que les gustaba disfrutar como propias. Esto sigue ocurriendo en la Cuba comunista, donde la familia Castro Ruz es propietaria de esa isla y ocupante de cuantos bienes uno pueda imaginar. Acostumbrada además a vivir en palacetes que robaron a terceros, cuyo mantenimiento está lógicamente a cargo del escuálido Estado cubano. Igual sucede en la pauperizada Venezuela comunista, donde el impresentable Chávez y toda su familia –como ahora el opresor Maduro y la suya– vivieron y viven como millonarios con el dinero perteneciente al empobrecido Estado venezolano. Corea del Norte es otro ejemplo donde la jerarquía, que siempre se apropia de todo, ostenta más lujos que cualquier imperio occidental.

España no es ajena a esta lacra. Pablo Iglesias, líder del partido radical zurdo Podemos, surgió en la política aprovechando la estrepitosa crisis que generó el gobierno socialista de Rodríguez Zapatero, y heredara Mariano Rajoy, actual presidente de centro derecha que representa al Partido Popular. Gracias a ello Iglesias ocupó un destacado lugar en las elecciones de 2012, consiguiendo que su partido –tercero en los comicios– ganase un espacio estratégico en el Parlamento español y en varios municipios y regiones, llamadas allá comunidades. Se convirtió pues en un hombre radicalmente poderoso. Desde el año 2008 Iglesias tomó las calles con el mensaje de “abajo los ricos”, liderando un movimiento de “indignados” contra todo aquel que tuviese algo propio, prendiendo rápidamente por toda España combustionado por el desempleo, el cierre de empresas y la desesperación que desató la incompetencia de Zapatero que irresponsablemente gobernó España con un programa progresista. De esto se aprovechó Iglesias para brillar ante los empobrecidos. Pero como señala un editorial del diario El Mundo, “En muy pocos años, Pablo Iglesias ha pasado de indignado en las plazas públicas y las asambleas vecinales a indignar a gran parte de (su partido) Podemos”. En efecto, acaba de conocerse que Iglesias, hoy emparejado con una dirigente de su agrupación, compró una lujosa propiedad por 600,000 euros. ¿De dónde pecata mea?, se preguntan los indignados de Podemos. Así es la izquierda, señores. Nunca olvidemos.

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