Luis Garcia Miró Elguera

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EL MUNDO AL REVÉS

Acerca de Luis Garcia Miró Elguera:



Los tres mosqueteros moqueguanos

El régimen golpista necesitaba una gran cortina de humo para salvar –temporalmente, al menos- el escándalo que ha desatado un Informe de Contraloría, dando cuenta que una sala de la Corte de Arequipa ordenó al Ministerio Público pasar al mandatario Vizcarra de la condición de investigado a la situación de acusado. Lo mismo dispuso para sus esbirros Edmer Trujillo, aún ministro de Transportes, y César Ramos, un alto ejecutivo del Ministerio de Vivienda. Hablamos de los tres mosqueteros que estuvieron encargados del gobierno regional de Moquegua, quienes el último día de la gestión de Vizcarra como gobernador moqueguano se coludieron para emitir 131 cheques por algo más de S/ 300,000 cada uno (alrededor de S/ 42 millones), a favor de la empresa ICCGSA, una de las “firmas” más destacadas del “club de los constructores”, cuyo propietario declaró haber entregado S/5 millones para la campaña electoral de PPK-Vizcarra. Los 131 cheques fueron entregados a ICCGSA el último día útil de diciembre 2012 a modo de adelanto para las obras del hospital de Moquegua.

Algo ilegal, porque no existió garantía alguna. Peor todavía. En 2013 estos tres mosqueteros ya habían adelantado S/25 millones a la misma empresa, sin que existiera un solo ladrillo puesto ya que, a esa fecha, el nosocomio ni siquiera contaba con terreno asignado. De modo que tenemos a un jefe de Estado formalmente acusado de corrupción por la Fiscalía. Pero quien, gracias a su inmunidad, continuará como investigado hasta dejar el cargo. Asimismo, el ministro de Transportes y un alto funcionario del mismísimo sector están formalmente acusados. Ambos sin inmunidad. Pero tercamente siguen ahí. ¿Será que sabedor de ese poder totalitario que ejerce, Vizcarra los retiene inconstitucionalmente en los cargos para evitar filtraciones? Porque si -como debe- Vizcarra acatase la orden de la sala arequipeña, por mandato constitucional y judicial tanto su ministro como el funcionario debieron haber renunciado y acudido ante un magistrado para responder por graves cargos de la Fiscalía.

Semejante escándalo no podía dejarlo madurar el mandatario golpista. De por medio no está él solo. También su mesita de noche Edmer Trujillo, ministro de Transportes, quien ya por irregularidades tuvo que renunciar dos veces al cargo. Aunque pasado un tiempo, siempre retornaría al gabinete por mandato de Vizcarra. Ahora Trujillo está formalmente acusado de comportamiento corrupto mientras fuera mano derecha de Vizcarra en la región Moquegua, convertida en centro de un sinnúmero de vicios que continúan siendo investigados por la Fiscalía. Sobre aquello habló Pedro Chávarry, siendo fiscal general. Ipso facto fue removido por… Martín Vizcarra. Esta vez, luego del destape de la Contraloría Vizcarra también recurría a sus sicarios de la fiscalía. ¡Y a la policía política Diviac! Entre ambos armaron un sonoro operativo para cambiarle el centro de gravedad a la noticia. Ayer –Día del Ejército Peruano- la prensa borró de sus portadas el escándalo Moquegua, y pasó a deshonrar a los militares por unos pocos oficiales que habrían robado combustible. Miserable cambio, gracias al psicosocial que montó el régimen golpista para proteger a los mosqueteros Vizcarra, Trujillo y Ramos.



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