Luis Garcia Miró Elguera

Luis Garcia Miró Elguera

EL MUNDO AL REVÉS

Acerca de Luis Garcia Miró Elguera:






NECESARIO CAMBIO EN LA FISCALÍA

  • Fecha Domingo 8 de Julio del 2018
  • Fecha 12:00 am

Pablo Sánchez, el fiscal de la Nación que afortunadamente dejará el cargo, ha tenido un desempeño negativo frente al Ministerio Público. La clara sensación de opacidad que deja su gestión es un asunto que preocupa sobremanera. Sobre todo en esta batalla contra la corrupción a la que el pueblo creía que estaban abocadas todas sus autoridades. Con mayor razón, aquella que encabeza la Fiscalía, entidad del Estado encargada de ejercer la acusación pública para perseguir a quienes delinquen.

El secretismo ha sido el paradigma del fiscal Sánchez. En particular, un gran misterio en torno al affaire Lava Jato. Y, concretamente, en lo que compete al caso Odebrecht, alrededor del cual giran importantísimas investigaciones que revisten enorme interés para la sociedad y que, pese al tiempo transcurrido, no han sido concluidas. Por este motivo, expresidentes con clarísimas evidencias de encontrarse involucrados en actos de corrupción –como Humala y Toledo, por ejemplo– están libres gracias a la ineficacia del Ministerio Público. ¿Cómo es posible que con pruebas claras y manifiestas como las “agendas de Nadine” la Fiscalía haya sido tan incapaz, al extremo de no haberles formulado acusación transcurridos casi cuatro años dizque “investigando” sus casos?

Pero vayamos a hechos más recientes. La Fiscalía pactó un “acuerdo de colaboración eficaz” con el cuestionado Jorge Barata, cabeza de Odebrecht en Lima durante varios años. De esto hace más de un año. Sin embargo el fiscal de la Nación, confirmando una malentendida “reserva” –más bien recurriendo a un obsceno secretismo– ha sido incapaz de explicarle al país cuáles son los términos de aquel acuerdo. Es más, según los trascendidos –que provienen de las canteras de Odebrecht– Barata habría decidido cancelar su participación en ese convenio, aduciendo “incumplimientos” por parte de la Fiscalía de la Nación del Perú. Ante este mayúsculo escándalo, ayer el fiscal Sánchez desplegó su artillería mediática, aunque aplicando ese extraño secretismo deshonesto que consiste en no responder las preguntas. En entrevista concedida a un diario afín a él, empieza planteando este jeroglífico como premisa: “En principio no hay suspensión del proceso de colaboración eficaz (de Barata). El proceso sigue su curso, sólo hay que hacer algunos ajustes (…)”. Pero, ¿qué es esto, amigo lector, sino una burla del tamaño de la catedral? ¿Cómo que “no hay suspensión” si a renglón seguido él mismo confirma que “hay que hacer unos ajustes”? Por razonamiento lógico, quiere decir que sin estos “ajustes” (que, a propósito, Sánchez no explica en qué consisten) no habrá convenio. Más adelante, a la pregunta “¿Con qué representantes de Odebrecht se va a reunir?, Sánchez responde crípticamente: “La sesión es reservada” y frente a esta repregunta “¿Pero usted participará?”, Sánchez contesta: “No me pregunte usted eso”.

El hasta ahora fiscal de la Nación, Pablo Sánchez, dejará el cargo. Lo reemplazará el fiscal supremo titular Pedro Chávarry Vallejos, de larga data en el Ministerio Público. El país cifra sus esperanzas en el futuro jefe de la Fiscalía. Lo aguarda una sociedad crispada e indignada, que siente que la corrupción ha doblegado a autoridades.

 

 






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