Luis Garcia Miró Elguera

Luis Garcia Miró Elguera

EL MUNDO AL REVÉS

Acerca de Luis Garcia Miró Elguera:



No aprendemos la lección

En su gran mayoría, las escuelas públicas son una vergüenza. No solo en lo que toca a su infraestructura y mobiliario, sino respecto a la mala calidad de los profesores y al nefasto currículo escolar. Los hospitales son otra muestra del intenso tercermundismo de este país, donde la atención al enfermo es una afrenta, las medicinas escasean, los locales se caen de sucios y antiguos, la capacidad física para atender a la población está muy por debajo de la demanda, etc. La inseguridad ciudadana es agobiante tanto por la falta de policías -220,000 uniformados, además mal remunerados, para atender a 30 millones de peruanos- comisarías que dan lástima, instalaciones para interrogar al ciudadano que son una afrenta a su dignidad. Las cárceles son universidades del crimen donde la población encarcelada supera hasta siete veces el aforo máximo por penal, y los presos sobreviven en condiciones infrahumanas. La Carretera Central, columna vertebral que une a la capital con la sierra minera y llega a la selva, es un mamarracho. Estos ejemplos revelan claramente la indecente y bochornosa miseria del Estado peruano. Graficarla en su totalidad, abarcaría tomos enteros.

A partir de mediados de los noventa los gobernantes han tenido presupuesto más que suficiente para revertir nuestra lúgubre situación de país africano paupérrimo. Con US$ 20 mil millones de dólares habrían transformado el Perú. Sin embargo, el régimen supuestamente socialista de Ollanta Humala prefirió proyectar –y Kuczynski-Vizcarra dilapidar- US$ 22,500 millones en cuatro proyectos inservibles, absurdos y/o corruptos como refinería Talara (US$ 6,000 millones), Gasoducto del Sur (US$ 7,500 millones), Línea 2 del Metro (otros US$ 7,500 millones) y organizar los Panamericanos (US$ 1,500 millones). Dicho sea de paso, lo mismo ocurrió con esa infame carretera Interoceánica por donde transitan no más de mil vehículos por día y costó alrededor de US$ 12,000 millones. ¿Qué pasó por la cabeza de estos personajes –Humala, PPK y Vizcarra- que prefirieron malversar e invertir US$ 22,500 millones en semejantes despropósitos, en vez de atender las evidentes carencias de los principales servicios públicos que debe brindar el Estado: Salud, Educación y Seguridad?

Hoy prevalece esa misma estupidez. Acaba de promulgarse la “Ley de la Bicicleta”, que impone su uso en ciudades –como Lima, capital del país- cuya infraestructura y, sobre todo diseño, no fueron ideadas para incorporar el tránsito masivo de bicicletas. Repasemos algunos de los disparates que tiene esta norma. “El 3 de junio es Día de la Bicicleta, debiendo los organismos públicos y privados (¿?) realizar actividades para conmemorar esa fecha.” “Establézcase de interés nacional y necesidad pública la adecuación progresiva de la infraestructura urbana y de transporte existente para facilitar la utilización de la bicicleta.” “Las entidades públicas y privadas (¿?), en un plazo no mayor de tres años, deberán adecuar espacios para estacionamiento de bicicletas en una proporción del 5 % del área destinada a automóviles… En caso de las edificaciones ya construidas el plazo de adecuación es un año…” ¿Quién paga esto? Y si las calles limeñas no soportan la actual sobrecarga de micros, buses, camiones, automóviles, etc., ¿de dónde pretenden sacar espacio para bicicletas?



ico-columnistas-1-2018

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