Luis Garcia Miró Elguera

Luis Garcia Miró Elguera

EL MUNDO AL REVÉS

Acerca de Luis Garcia Miró Elguera:

No siga la huella pepekausista, presidente

Con las prácticas heredadas de la gestión Kuczynski –inmovilismo, sometimiento total a poderes fácticos (como esa llamada gran prensa), enfrentamientos internos, y pertinaz confrontación con la oposición– los problemas del Perú jamás se solucionarán. Sólo se agravarán. Reiteramos, presidente Vizcarra, su rol es gobernar para que el Perú deje atrás esas lacras y consiga por fin encaminarse por la ruta del progreso que encontrara a mediados de los años noventa y mantuviera hasta 2011 cuando el dinero de Odebrecht –ilícitamente obtenido por Humala– consiguió engañar a los electores peruanos en los comicios de aquel año, iniciándose un lustro que trajo abajo la economía, espantó la minería con el perverso mensaje “agua antes que oro”, ahuyentó a los inversionistas y finalmente abatió a nuestros gremios emprendedores. Luego vino PPK y ya conocemos lo que ocurrió.

Sabemos de lo que somos capaces. Porque durante más de quince años –y cuatro sucesivas gestiones de diferentes gobiernos– mostramos al mundo que el Perú renació de sus cenizas y progresó de manera sostenida, gracias al sacrificio y a la perseverancia de su gente, así como al sentido común de sus gobernantes. Esto no es ciencia ficción. Ocurrió acá, tras un cuarto de siglo de sangriento terrorismo y tres décadas de gobiernos socialistas o seudo socialistas. Empezando por la dictadura militar velasquista que le hizo inmenso daño al Perú. Pero, reiteramos, en década y media remontamos la peor crisis social y económica de nuestra historia republicana.

En consecuencia el régimen Vizcarra no debe empantanarse en los mismos lodos en los que encalló su antecesor. Demasiado daño soportó nuestra sociedad con ese gobierno como para que este sea espejo de aquel. ¿Por qué entonces insistir en ese estilo melifluo, indefinido, buenista que, al final del día, es lo más eficaz y por tanto negativo para la nación? El Perú necesita estabilidad, sentido común, dedicatoria exclusiva de sus gobernantes a tra-ba-jar por la población; no para hacer politiquería ni lucirse en debates estériles que sólo satisfacen el ego de los elegidos para administrar el Estado. Por eso preocupan tanto las desavenencias intestinas entre ministros a las cuales nos hemos referido en entrega anterior. Esto sencillamente no debe volver a ocurrir, presidente Martín Vizcarra y primer ministro César Villanueva.

Prioricen la formulación de buenas leyes. Sobre todo contribuyan a impulsar reformas estatales de segunda generación. Como en los años noventa, cuando un ministro como Carlos Boloña –con ambos pies en la tierra y criterio de estadista– revolucionó los cimientos del anárquico Estado que teníamos. Aquello dinamizó las estructuras sobre las que empezó a construirse el Perú contemporáneo. Sin embargo, el régimen de Alberto Fujimori se quedó en ello y no modernizó suficientemente regímenes como el Tributario, Laboral, Social (en particular lo relacionado con las consultas previas en los casos de empresas extractivas, con lo cual venimos perdiendo participación en este sector táctico, siendo un país eminentemente minero). Esta es la misión de su gestión, presidente Vizcarra. Y recuerde que tan importante como hacer cosas es que se sepa que las hace.

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