Luis Garcia Miró Elguera

Luis Garcia Miró Elguera

EL MUNDO AL REVÉS

Acerca de Luis Garcia Miró Elguera:



Nuevamente, mirémonos en Chile

La revolución de las turbas chilenas contra el régimen constitucional vigente -exaltadas por operadores profesionales como la diputada comunista Carmen Hertz (quien hoy monopoliza el manejo de la prensa chilena, que ha caído en manos del comunismo por convencimiento, en algunos casos; y por miedo, en otros), y probablemente movilizadas por cubanos y venezolanos- tiene como propósitos remover al presidente Piñera e instalar una Asamblea Constituyente para elaborar una nueva Carta Magna. Es decir, el plan puro y duro diseñado por el impresentable Chávez, que después fue calcado por Ecuador, Bolivia, Nicaragua. Y de haber ganado Humala en los comicios 2006 -campaña electoral que, como está comprobado, fue financiada por Chávez- el chavismo hubiese logrado imponérselo al Perú.

Carmen Hertz es una política comunista forjada en el activismo allendista. Y en los claustros universitarios, siempre extremistas. Asimismo, ejerce el periodismo. En rigor ha consolidado en sus manos la opinión de todos los medios. De izquierda y derecha. Y actualmente opera como promotora de la insurrección marxista que ha estallado en Chile. En contraste a la firmeza de la izquierda marxista chilena, resulta vergonzoso el desempeño de esa otrora vigorosa -y en estos momentos pusilánime- derecha chilena, excusando su acobardamiento en que “se siente culpable por no haber empatizado con el malestar social.” Asimismo hoy pide perdón por cualquier cosa. Evidentemente Piñera forma parte de esa derecha cobarde. Tanto así que no se atreve a reponer el orden público en una nación tradicionalmente apegada al cumplimiento más estricto de la ley. Y lo evita nada menos que por miedo a que lo acusen de “violar los derechos humanos” de los asaltantes que están incendiando medio Santiago. En síntesis, Sebastián Piñera y la derecha -política y mediática- consienten toda demanda de los revolucionarios, justificando su medianía en que quieren evitar que “nos quemen el país”.

Cuando buena parte de la capital chilena ya está en escombros y, por cierto, los marxistas no dejarán de seguir destruyendo las propiedades privada y pública hasta que renuncie Piñera, se instalen la Asamblea Constitucional -estilo chavista- y procedan a “cambiar la estructura sociopolítica de Chile”. Los politólogos chilenos se quejan de lo inmanejable que es “la fractura entre el Gobierno, el sistema de partidos y la sociedad”, cuya consecuencia es “una inexistente capacidad de articulación o entendimiento como nación”. Asimismo manifiestan que “en el sistema de partidos nadie representa a nadie, ya que el sistema no tiene capacidad de vincularse con lo que está sucediendo en la calle”. Evidentemente Piñera y la derecha parlamentaria accederán muy, pero muy pronto a convocar una Asamblea Constitucional. Con lo cual, ese mismísimo día dejarán de ser gobierno y se instalará en Chile una dictadura socialista/fascista que no dejará el poder durante décadas.

Pero así como reprochamos la incapacidad, ceguera, tontería y cobardía de la derecha chilena, tanto o más criticamos a esta inepta, necia, medrosa centroderecha peruana, que por estupideces voló en pedazos aquella apoteósica votación -72%- que recibió del pueblo peruano el año 2016. ¡Mirémonos en Chile y evaluemos nuestro futuro!



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