Luis Garcia Miró Elguera

Luis Garcia Miró Elguera

EL MUNDO AL REVÉS

Acerca de Luis Garcia Miró Elguera:

Otra oportunidad desaprovechada

A nivel mundial, bajan las bolsas y los bonos, mientras continúa subiendo la tase de interés; caen las cotizaciones de los metales en tanto aumenta el precio del petróleo. Bastaría tomar en cuenta este escenario para poner los pelos de punta. La economía internacional sigue desestabilizándose mientras el mundo aún no se recupera del crac de 2008. Recordemos que para evitar el colapso planetario EEUU se vio obligado a emitir unos US$20 billones (US$20 millones de millones) que aún siguen dando vueltas por el orbe y, encima, a bajar a cero la tasa de interés para operaciones entre la FED y el sistema bancario norteamericano. Ello permitió que a lo largo de toda una década la economía norteamericana –todavía el motor financiero más importante del mundo- se reactivase, esquivando las gravísimas consecuencias de la mayor quiebra mundial después de la de 1929.

Aunque ciertamente esta medicina de primeros auxilios, aplicada por la FED, contenía preocupantes efectos colaterales que, si bien eran previsibles, los gurús de la banca federal norteamericana estimaron que serían menos graves que dejar de suministrarla. No obstante, una década después los efectos colaterales ya están haciéndose sentir, agrietando la aparente bonanza mundial. La prueba es lo descrito al iniciar este comentario.

Tal vez el principal efecto marginal sea el alza del precio del dinero. Concretamente, la subida de la tasa de interés. Porque a partir de ello sube el costo de toda la economía. El mundo se había acostumbrado al opio del dinero barato. Pero desde hace un año, la FED ha empezado a elevar sostenidamente la tasa que regula el precio del dinero y, por otra parte, se ha dedicado a recomprar trillones de dólares en bonos del Tesoro estadounidense –claramente dinero inorgánico- que respaldan a sendas economías del mundo como parte de sus reservas internacionales.

Pero si a la caída de las bolsas, de los bonos y de la cotización de los los metales se le suman las subidas de la tasa de interés y del precio del petróleo; y encima se adiciona el componente de una guerra comercial –arancelaria- desatada por EEUU y respondida –hasta ahora- por China y Europa, pues la ecuación es preocupante.

Seamos sinceros. Somos testigos del malestar que genera romperle el bolsillo a la gente disponiendo aumentos de precios, como el que últimamente produjo el Impuesto Selectivo al Consumo en el caso de los combustibles. Se trata de una medida controlable desde nuestra propia esfera administrativa. Pero cuando el aumento de las gasolinas se genera por efectos del alza mundial del precio del petróleo -siendo Perú país dependiente del oro negro importado- entonces no hay cómo evitarlo. Y aquello puede empezarnos a ocurrirnos pronto. Debemos entonces indignarnos con tantos gobernantes torpes que despilfarraron la oportunidad de cambiarle la matriz energética a nuestro sistema de transporte -que es donde la gente siente inmediatamente toda alza de precios- sustituyendo tanto el diesel y las gasolinas por el gas natural que SI producimos. Aquello nos habría rebajado significativamente el costo del transporte y evitado importar petróleo crecientemente caro.

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