Luis Garcia Miró Elguera

Luis Garcia Miró Elguera

EL MUNDO AL REVÉS

Acerca de Luis Garcia Miró Elguera:



Revolucionario de izquierda, dictador de derecha

Pasan los días y los panegiristas de Fidel Castro se solazan de haber loado en forma nauseabunda al dictador-asesino de Cuba, con motivo de su muerte tardía. Actuando como mosqueteros del siglo XXI, apelan al uno para todos y todos para uno. Para los apologistas del tirano del paredón, éste fue un prohombre en todo sentido. Modelo como político y dechado como gobernante. Los alabarderos del opresor Castro -que asesinó a miles de inocentes por no apoyar su revuelta comunista; encarceló a miles de disconformes por rechazar que impusiera la estalinización en Cuba; cercenó todas las libertades del pueblo cubano; retuvo a la sociedad de Cuba sumida en la miseria, el atraso y el ostracismo; pisoteó los derechos humanos de once millones de ciudadanos, etc.- no tienen sangre en la cara al tiempo de dedicarse a aplaudirlo con la desvergüenza más hedionda, exhibiendo su absoluto deprecio por los más básicos valores democráticos y su desdén por el Estado de Derecho. La lista es tan larga y los nombres tan rimbombantes -de quienes han encomiado con suprema desfachatez e hipocresía a un monstruo trajeado de revolucionario- que solamente resta decir que la complicidad condena a estas personas plenamente identificadas con un exquisito fariseísmo. Consecuentemente por su talante encubridor y copartícipe no merecen siquiera hablar sobre democracia, derechos humanos o libertades universales, porque su pirueta estriba entre la connivencia y la falacia socialista de la corrección política.

Estas ligas de falsos intérpretes integradas por “líderes internacionales”, politicastros locales, gurús del chismorreo, improvisados tertulianos y engañosos comentaristas sólo saben ganarse la vida amamantados por la ubre de la progresía. Un clan que repite cual cacatúa lo que ordena la cúpula políticamente correcta para así mantener el tono monocrómico y evitar ser expulsada del grupo, ya que su doblez no le dejaría espacio dónde recalar honorablemente. Personas con preconcebida doble moral, habituadas a aclamar como irreprochables y plausibles los roles y las acciones de los izquierdistas, mientras rechazan por intolerables esos mismos roles y esas mismas acciones si vienen del centroderecha. Un caso claro es el criterio con que valorizan el concepto revolución. Dependerá del origen que ésta tenga. Si el golpe de Estado es alentado por la izquierda, entonces recibirá el incondicional apoyo de la progresía. El golpista convertido en tirano socialista adoptará así las condiciones de revolucionario y transformador de estructuras, e ipso facto quedará elevado a la categoría de Dios del Olimpo. Mientras que si el golpe de Estado lo ejecuta alguien del centroderecha, éste será condenado al infierno del Dante y su nombre permanecerá embarrado como golpista, anti-demócrata, opresor, corrupto, etc.  Ejemplos al aire. Castro (60 años de dictador-asesino), Velasco o Allende –y sus mentores Lenin, Stalin (100 millones de muertes ejecutadas por orden suya) o Trotski- sobreviven en la gloria eterna de la dignidad según los progre políticamente correctos; mientras Odría, Fujimori o Pinochet soportan la repulsa, el odio eterno y la humillación generalizada por su condición de indignos dictadores de la derecha imperialista.

Inaceptable doble cara de la izquierda.



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