Luis Garcia Miró Elguera

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EL MUNDO AL REVÉS

Acerca de Luis Garcia Miró Elguera:



Se extinguió el chavismo boliviano

A contrapelo de lo que sucede en Chile –donde está a punto de entronizarse una Asamblea Constituyente siguiendo la estrategia de todos los países conquistados por el chavismo- lo que ocurre en Bolivia es, precisamente, lo contrario. ¡¡El chavismo está de salida!! Evo Morales llegó a la presidencia en 2005. Desde entonces reinaba en Bolivia. Hasta que renunció hace tres días. Desde el 2009 Evo Morales estableció un régimen chavista en Bolivia al imponer una Asamblea Constituyente que le permitió reelegirse indefinidamente. Hasta que hace algunas semanas Evo “ganó” su cuarta reelección en comicios amañados.

Se resistió tildando de golpista a la oposición. Pero ya nadie creía en Morales. Perdió la simpatía de los bolivianos, y se vio forzado a renunciar. Williams Kaliman, Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, “sugirió” al presidente Morales que renuncie para pacificar el país. Prácticamente todas las reelecciones de Evo fueron manipuladas por una Corte Electoral digitada por él.

En consecuencia, tras casi quince años en la presidencia, Bolivia le dijo ¡Basta! No solo a Evo Morales. Sino, fundamentalmente, al chavismo. Por fortuna los bolivianos cuentan con políticos de polendas. Uno de ellos es Carlos Mesa, quien ganó las elecciones de octubre último y fue la persona que denunció el fraude perpetrado desde el poder por Evo Morales. Mesa había sido vicepresidente del ex mandatario Gonzalo Sánchez de Lozada, a quien en 2002 Evo Morales obligó a renunciar amenazándolo -literalmente- con incendiar el país.

Es evidente que Bolivia había llegado a una situación límite. Y los bolivianos decidieron ponerle fin. Sin dudas ni murmuraciones. Demasiado engaño. Demasiado abuso por parte de un gobernante mesiánico que manejó Bolivia como feudo personal. Inclusive, como decimos, con la desventaja de contar con una clase política muy superior a la nuestra, lo cual ha sido decisivo para acabar con un régimen que nadie alucinaba que acabaría de la forma como ha terminado. Puesto contra las cuerdas por el escándalo del fraude, Morales de defendió como gato en cortina. Hasta darse cuenta de que la gente –“su” gente- le exigía renunciar. Evo convocó el sábado pasado a la oposición para sostener un “diálogo abierto”.

Hasta se amotinó la Policía de La Paz, denunciando abusos laborales y jubilatorios. “No tengo nada que negociar con Evo Morales y su gobierno”, fue la lacónica respuesta del líder opositor Carlos Mesa. Inclusive el Ejército se pronunció ese mismo día, precisando que no enfrentará al pueblo boliviano en clara alusión a una probable declaratoria de emergencia por Morales, quien había denunciado que en medio de las protestas un grupo de opositores había incendiado la casa de su hermana. “Denunciamos y condenamos ante la comunidad internacional y el pueblo boliviano que el plan de golpe fascista ejecuta actos violentos”, fue el último ensayo desesperado del presidente por evitar lo inevitable. La suerte de Evo estaba echada. Apenas horas después, presentaría su renuncia.

Reiteramos, mientras en Chile la izquierda marxista hace lo imposible por instaurar un régimen estilo chavista, los bolivianos acaban de deshacerse del chavista Evo Morales.



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