Luis Garcia Miró Elguera

Luis Garcia Miró Elguera

EL MUNDO AL REVÉS

Acerca de Luis Garcia Miró Elguera:

¿Seguiremos autodestruyéndonos tan estúpidamente?

La sociedad peruana empezó a decaer hace ya un tiempo. La incultura generada por una infame educación –impartida por un profesorado mediocre que responde a ideas adoctrinadas por el sindicato único magisterial que maneja el partido comunista Patria Roja; brindada desde locales lamentables y carentes de los elementos de enseñanza avanzados que demanda el mundo contemporáneo; finalmente comunicada a través de libros de texto de pésima factura producidos por comisiones estatales conformadas por sociólogos colectivistas plagados de ideologización, en consecuencia privilegiando la doctrina y postergando el sentido netamente educativo que demanda el aprendizaje– constituye la razón medular de la involución que ha sufrido en el último cuarto de siglo nuestra sociedad. Lo constatamos a diario contrastando la manera como se expresan nuestros niños y jóvenes en comparación con sus pares de esta región, para no decir con naciones más avanzadas. La pobreza del lenguaje –perversamente matizado con expresiones pedestres–, la actitud que tienen al manifestarse, el tono de voz genuflexo con el cual emiten sus frases y, fundamentalmente, esa procaz orfandad de ideas que transpiran. No solo da vergüenza ajena, sino que indigna que en las fronteras del país se reflejen de manera tan saltante estas diferencias entre nuestros pobladores y sus vecinos. Bastaría escuchar a los bolivianos, colombianos y ecuatorianos para concluir que los peruanos simple y llanamente “nos hemos quedado”.

Este es un descuido deplorable, responsabilidad de la casta política que nos gobierna y que ha estado a cargo de un sector clave para la vida nacional, como la Educación. No solo se le ha descuidado, sino que se le ha politizado, ideologizado, empobrecido y vulgarizado a niveles de espanto. Lo peor es que cualquier solución que se tome para mejorarla requiere de al menos una década para conocer si sus resultados fueron buenos o malos. Y al paso que vamos –con una ralea política en descomposición– lo más probable es que la solución que se adopte sea igual o acaso peor que lo que hay. Las consecuencias lógicas de esta agobiante incultura se reflejan en la delincuencia generalizada que amenaza a toda la ciudadanía; y en esa brutal corrupción que se ha enquistado en el Estado desde que los burócratas constataran que los presidentes, ministros, alcaldes y todo el rango de autoridades se embolsican millones ro-ba-dos al país, mientras los fiscales, jueces y tribunos del Constitucional actúan como abogados de los cleptómanos. Esto ha agravado la miseria, informalidad, falta de competitividad, ausencia de iniciativa, enorme suciedad, terrible grosería, etc., que hoy nos rodea. Nos encontramos entonces entrampados, camino al despeñadero, abocados a la nadería. Los gobernantes entran y salen y el país decae. La sociedad –gremios empresariales y laborales, colegios profesionales, y sobre todo los medios de prensa– está enfocada en la frivolidad y en demandar que el Estado siga subsidiando a los medios, mientras el Perú flaquea a trancos. No hay rumbo ni orden. Todo está patas arriba.

Y en medio de tamaña desesperanza nos aprestamos a celebrar elecciones generales el año que conmemoraremos dos siglos de independencia. ¿Qué tal?

ico-columnistas

Más artículos relacionados

Top
Crisis en el CNM: Conozca la ruta de la marcha contra la corrupción

Crisis en el CNM: Conozca la ruta de la marcha contra la corrupción