Columnista - Luis Garcia Miró Elguera

Un día cercano Vizcarra comparecerá ante la justicia

Luis Garcia Miró Elguera

20 jun. 2019 03:20 am
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Martín Vizcarra, el presidente que descarriló al Perú de su exitosa carrera al progreso, se ha abocado temerariamente a impulsar una ofensiva golpista para disolver el Poder Legislativo e instaurar un régimen velasco-chavista. Empezando por restablecer esas nefastas empresas estatales como argumento para “superar” todos los males del país, conforme lo ha propuesto Vicente Zeballos, su engreído ministro de Justicia. Vizcarra será recordado como uno de los peores mandatarios de las últimas décadas. De esto, que no le quepa alguna duda. Pero tamaño problema no quedará ahí. Martín Vizcarra será juzgado –por la historia y por los tribunales– por haber traicionado a los electores de la plancha presidencial de PPKuczynski, debido a que estos votaron “SÍ” por un régimen de centro derecha; no votaron por un chavismo soterrado afín a los asesores progre-marxistas que mantienen secuestrado al Presidente. Pero asimismo Vizcarra se sentará en el banquillo de los acusados por promover la disolución del Parlamento, so pretexto que éste no quiso aprobarle una infeliz reforma política en los términos que él personalmente lo obligaba a hacerlo, contraviniendo flagrantemente lo que garantizan tanto la Constitución como las normas de todo Estado de Derecho. Esto es la absoluta independencia del Poder Legislativo, concediéndole facultades plenas para legislar sin interferencias y sólo de acuerdo al criterio autónomo de sus legisladores no sujetos a mandato imperativo alguno, ni tampoco a interpelación de cualquiera naturaleza. Pero finalmente Vizcarra deberá rendir cuentas frente a la Justicia sobre cuarenta y tantos expedientes que le imputan haber cometido actos de corrupción durante su tránsito por el gobierno regional moqueguano. Imputaciones que, extrañamente, permanecen entrampadas en la Fiscalía de la Nación gracias a que esta entidad ha sido capturada por la misma mafia progre-marxista que lo mantiene secuestrado. En síntesis, el hoy todopoderoso mandatario Martín Vizcarra tiene asegurado un futuro muy complicado.

Pero señores, de qué calibre será la amenaza que pende sobre Vizcarra –proveniente de los progre-marxistas que manipulan a la Fiscalía y al Poder Judicial, entidades que resolverán aquellos expedientes sospechosamente retenidos– que siendo consciente, como ingeniero que es, del cálculo de probabilidades de que sus huesos acaben en un penal, Vizcarra persevera en sus afanes golpistas. En efecto, a diario amedrenta a los 130 legisladores que en, votación libre y universal, fueron elegidos por los peruanos para aprobar o desaprobar los proyectos de ley debatidos en comisiones congresales. O los elaborados por el Ejecutivo; en este caso por un comité de notables hueleguisos. Pero nunca para sancionar estos proyectos sin debate y/o como presione el Ejecutivo; menos aún en plazos perentorios como porfía Vizcarra, sino disuelve el Legislativo y asume poderes dictatoriales. Tesitura inconstitucional para la cual no fue designado por el Parlamento que ahora intenta clausurar.

En medio de semejante marejada, aparece la punta del iceberg de la crisis económica que podría sobrevenirle próximamente al Perú, sin inversión privada, con un Estado incapaz de aplicar las partidas presupuestales, con grandes obligaciones que atender –billones en bonos emitidos por PPK/Vizcarra– ¡y la corrupción rampando como antes!

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