Luis Garcia Miró Elguera

Luis Garcia Miró Elguera

EL MUNDO AL REVÉS

Acerca de Luis Garcia Miró Elguera:



Vizcarra, oenegés y periodistas cómplices

Autoritarismo, ineficiencias y estupideces aparte –características de las funciones que desempeña el régimen golpista de Vizcarra- ocurre que estamos delante de uno de los gobiernos más propensos al intervencionismo de los últimos tiempos. Por cierto, una combinación de prácticas antidemocráticas típicas de toda gestión progre-marxista. A diario contemplamos las maniobras en pared que ejecuta Palacio de Gobierno junto a dos siniestros fiscales con quienes, a su vez, colabora una policía política digitada por el régimen golpista a través del Ministerio del Interior. Claro ejemplo de la forma como impunemente se inmiscuye el Ejecutivo en entidades autónomas –como el Ministerio Público- para asentarse, inconstitucionalmente, como la autoridad absoluta en el país.

Lamentablemente esas ong que dicen representar a la ciudadanía callan todos estos delitos constitucionales porque, sencillamente, son cómplices del clan progre-marxista que mantiene secuestrado al régimen Vizcarra. En época de Fujimori –antidemocrático como Vizcarra en materia de clausurar el Parlamento, gobernar mediante ucases a los que llama “decretos de urgencia”, y entrometerse en las funciones de otros poderes del Estado (como el Judicial, y/o en organismos constitucionalmente independientes como el Ministerio Público)- las ong dieron batalla internacional y consiguieron colocar como paria al gobernante de entonces. No obstante, hoy es manifiesta la complicidad de esas mismas ong –Comisión Andina de Justicia, Justicia Viva, Transparencia, etc.-con el régimen golpista de Vizcarra. Evidentemente, ese multimillonario presupuesto para indiscriminadamente contratar asesorías por orden de palacio es el panal de rica miel que las alimenta. Y el periodismo –que en tiempos fujimoristas desempeñó un rol opositor- hoy mutado en cómplice aplaude el golpismo, cebado por el avisaje estatal.

Pero también existe otro giro del intervencionismo que practica este régimen golpista. Nos referimos a la injerencia de la gestión Vizcarra en todos los estamentos estatales que, por disposición de la Carta Magna, no dependen del Ejecutivo por ostentar plana independencia para ejercer sus funciones. El ejemplo del entrometimiento palaciego en asuntos que únicamente competen al Tribunal Constitucional es manifiesto. Uno de los más recientes ataques del gobierno contra el TC acaba de producirlo el premier Zeballos, embistiendo a esa máxima autoridad -constitucionalmente plena, soberana y autónoma en la materia- con estas palabras: “La resolución (del TC) que excarceló a Keiko Fujimori no tuvo mayor argumentación. Además es provocadora la defensa que hizo Blume en un caso tan emblemático.

Se hubiese querido una resolución bastante más contundente, sólidamente argumentada y coherente”. Casi a diario el mandatario, su fanático primer ministro -hasta muchos menguados ministros que lo acompañan- arremeten contra los tribunos con la más absoluta procacidad. En toda nación donde se respete el Estado de Derecho –y prevalezca el juego democrático con un Poder Legislativo independiente y respetado- aquellos funcionarios públicos, de rey a paje, que cuestionen por ejemplo a los tribunos, los magistrados del Poder Judicial o incluso que manipulen a la Fiscalía -como lo hacen Vizcarra y sus ministros golpistas- habría sido removido constitucionalmente del cargo. Menos acá. Porque nos gobierna una gestión de facto que copia y calca arbitrariedades de los gobiernos antidemocráticos. Típico socialismo sudaca. Autoritarismo, ineficiencias y estupideces aparte –características de las funciones que desempeña el régimen golpista de Vizcarra- ocurre que estamos delante de uno de los gobiernos más propensos al intervencionismo de los últimos tiempos.

Por cierto, una combinación de prácticas antidemocráticas típicas de toda gestión progre-marxista. A diario contemplamos las maniobras en pared que ejecuta Palacio de Gobierno junto a dos siniestros fiscales con quienes, a su vez, colabora una policía política digitada por el régimen golpista a través del Ministerio del Interior. Claro ejemplo de la forma como impunemente se inmiscuye el Ejecutivo en entidades autónomas –como el Ministerio Público- para asentarse, inconstitucionalmente, como la autoridad absoluta en el país. Lamentablemente esas ong que dicen representar a la ciudadanía callan todos estos delitos constitucionales porque, sencillamente, son cómplices del clan progre-marxista que mantiene secuestrado al régimen Vizcarra.

En época de Fujimori –antidemocrático como Vizcarra en materia de clausurar el Parlamento, gobernar mediante ucases a los que llama “decretos de urgencia”, y entrometerse en las funciones de otros poderes del Estado (como el Judicial, y/o en organismos constitucionalmente independientes como el Ministerio Público)- las ong dieron batalla internacional y consiguieron colocar como paria al gobernante de entonces. No obstante, hoy es manifiesta la complicidad de esas mismas ong –Comisión Andina de Justicia, Justicia Viva, Transparencia, etc.-con el régimen golpista de Vizcarra. Evidentemente, ese multimillonario presupuesto para indiscriminadamente contratar asesorías por orden de palacio es el panal de rica miel que las alimenta. Y el periodismo –que en tiempos fujimoristas desempeñó un rol opositor- hoy mutado en cómplice aplaude el golpismo, cebado por el avisaje estatal.

Pero también existe otro giro del intervencionismo que practica este régimen golpista. Nos referimos a la injerencia de la gestión Vizcarra en todos los estamentos estatales que, por disposición de la Carta Magna, no dependen del Ejecutivo por ostentar plana independencia para ejercer sus funciones. El ejemplo del entrometimiento palaciego en asuntos que únicamente competen al Tribunal Constitucional es manifiesto.

Uno de los más recientes ataques del gobierno contra el TC acaba de producirlo el premier Zeballos, embistiendo a esa máxima autoridad -constitucionalmente plena, soberana y autónoma en la materia- con estas palabras: “La resolución (del TC) que excarceló a Keiko Fujimori no tuvo mayor argumentación. Además es provocadora la defensa que hizo Blume en un caso tan emblemático. Se hubiese querido una resolución bastante más contundente, sólidamente argumentada y coherente”. Casi a diario el mandatario, su fanático primer ministro -hasta muchos menguados ministros que lo acompañan- arremeten contra los tribunos con la más absoluta procacidad. En toda nación donde se respete el Estado de Derecho –y prevalezca el juego democrático con un Poder Legislativo independiente y respetado- aquellos funcionarios públicos, de rey a paje, que cuestionen por ejemplo a los tribunos, los magistrados del Poder Judicial o incluso que manipulen a la Fiscalía -como lo hacen Vizcarra y sus ministros golpistas- habría sido removido constitucionalmente del cargo. Menos acá. Porque nos gobierna una gestión de facto que copia y calca arbitrariedades de los gobiernos antidemocráticos.

Típico socialismo sudaca.



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