Luis Garcia Miró Elguera

Luis Garcia Miró Elguera

EL MUNDO AL REVÉS

Acerca de Luis Garcia Miró Elguera:





Vizcarra y el juego marxista

Asistimos a una escalada internacional orientada a consolidar el resurgimiento del marxismo. Dicho sea de paso, esta ideología promovida por el comunismo soviético a punta de masacres, torturas, muertes, miseria, etc. -a lo largo de siete décadas- no la extinguió el Glasnost. Tampoco la Perestroika. Tan solo pusieron en evidencia su pétrea inviabilidad de cara a las aspiraciones de las sociedades de todo el orbe: libertad, independencia, progreso, oportunidades, competencia, etc. La ex URSS implosionó dando lugar a una apertura de optimismo, autonomía de la gente y un extraordinario progreso económico con el consecuente mejoramiento del ingreso nacional per cápita. Algo jamás imaginado en las pauperizadas tierras rusas dominadas por el partido ‘único -el comunista- que sobrevivió siete décadas al mando de una sanguinaria maquinaria que proscribió todo atisbo de libertades y derechos universales de las personas, incluyendo el derecho ciudadano a elegir a sus autoridades. De esto, amable lector, hace apenas 29 años. Por cierto, el comunismo chino es solo una variante tan sanguinaria como totalitaria de la versión rusa. Sin embargo, este también ha soportado una metamorfosis extraordinaria en el campo económico, donde la población ha conseguido cotas de estabilidad y confort jamás imaginadas; aunque las libertades ciudadanas y los derechos universales siguen restringidos.

El hecho es que la izquierda mundial ha decidido sacarse esa careta democrática que ha venido utilizando como buena falsaria, y pintarse la cara con la misma hoz y el mismo martillo de los soviets a los que quisiera revivir a estas alturas de la civilización. En esta columna lo hemos sostenido siempre. El comunismo ni cambia ni perdona. Es el mismo estiércol de siempre que pretende apoderarse de las sociedades a base de infundirle miedo a la gente; de implantar la intolerancia como medio para liquidar a quienes no comulguen con sus ruedas de molino; de usar los valores democráticos como vehículos pervertidos para engañar a la gente en su táctica por hacerse del poder sin estar debidamente autorizado para hacerlo, al proscribirle el voto libre a la población.

La diferencia entre un político comunista y un terrorista de Sendero Luminoso estriba tan solo en la metodología que utiliza cada cual para capturar el poder. Uno por la fuerza, otro mediante el engaño al pueblo. Pero al final del día ambos coinciden en lo mismo y se apoyan unos a otros. Este peligro inminente -la arremetida marxista inconcebiblemente consolidada nada menos que por el fallido régimen que inaugurara Pedro Pablo Kuczynski, lamentablemente sucedido por Martín Vizcarra- viene encaminándose solapada, aunque apresuradamente, en nuestro país. Sus patrocinadores son los mismos progre que, con beneplácito del renunciante expresidente Kuczynski, lo ayudaron a llegar al poder y le prometieron apoyarlo durante su gestión. Pero los progre son arteros por antonomasia. Apenas pudieron dejaron a Kuczynski en caída libre. Probablemente porque Vizcarra se les presenta como mejor opción para ejecutar su estrategia.

Los nietos, costas y demás proge marxistas que mangonearon con Kuczynski han secuestrado a Vizcarra, consolidándose así en el poder sin haber recibido un solo voto del pueblo.





ico-columnistas-1-2018

Más artículos relacionados





Top
Vizcarra, el hombre de Odebrecht y de Graña

Vizcarra, el hombre de Odebrecht y de Graña