Columnista - Luis Garcia Miró Elguera

Vizcarra y sus elecciones tramposas

Luis Garcia Miró Elguera

3 oct. 2019 03:20 am
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El golpista Martín Vizcarra está muy apurado por consolidar la propuesta comunista de instalar una Asamblea Constituyente para reemplazar nuestra Carta Magna. Al hacerlo Vizcarra empuja al Perú hacia la órbita chavista, a la vez que satisface a sus socios golpistas -el socialismo criollo- únicos ganadores del asalto al poder perpetrado por un recalcitrante irresponsable apellidado Vizcarra, clausurando por la fuerza el Poder Legislativo democrática y constitucionalmente elegido hasta el día 28 de julio 2021. En conclusión, confabulando con la progresía marxista local que representa a la izquierda trasnacional dirigida por el chavismo, lulismo, kirchnerismo, etc., Vizcarra le ha abierto las puertas del Estado peruano al comunismo corrosivo -manejado desde el exterior- ejecutando un golpe de Estado que ha colocado al Perú al borde de una feroz crisis sociopolítica y económica, requisitos ideales para facilitarle cualquier triunfo electoral a los candidatos del marxismo.

Vizcarra coincide con la dirigencia estalinista criolla en que la mejor vía para instalar la Asamblea Constituyente es –en estos tiempos de turbulencia social y profunda crisis económica- llamar a elecciones legislativas. Con ello Vizcarra le da una oportunidad histórica a la escoria radical, alentándola a que presente postulantes para que ocupen plazas dentro de un “nuevo Parlamento”, aprovechando el descrédito al cual Vizcarra y los ultras han sometido a nuestros políticos de centro y derecha. Congreso que sería elegido en enero del próximo año dizque para completar el mandato del actual, cuyas funciones constitucionalmente concluyen el 28 de julio 2021. Es decir quienes resulten electos en estos comicios -que, inconstitucionalmente, acaba de anunciar el golpista Martín Vizcarra- fungirían de parlamentarios apenas por el término de doce o catorce meses. Pero, ¿quiénes se prestarían a candidatear a semejante bufonada electoral, que de antemano transpira como intención soterrada utilizar al “nuevo Congreso” que resultaría electo no justamente para legislar, sino con otros fines aventureros? Pues ¡los izquierdistas! Seamos claros. El

Legislativo que surgiera de aquella elección no se abocaría a resolver la gravísima crisis general que ha desatado Martín Vizcarra, tras cerrar un Congreso constitucionalmente elegido en 2016 y denigrar temerariamente a toda la clase política nacional de centro y centroderecha. Es más, en un año el “nuevo Congreso” que se propone elegir sólo tendría un cometido político preestablecido: cambiar la Constitución.

¡Despertemos! El objetivo de estas bastardas elecciones legislativas propiciadas por el golpista Vizcarra encubre una agenda perversa. Y no es otra que procurar que ese “nuevo Parlamento”, ya con mayoría izquierdista, se transforme ipso facto en Asamblea Constituyente argumentando que el Perú no debe seguir siendo gobernado bajo la Carta elaborada por el fujimorismo. Y en ese mismo instante, amigos lectores, el Perú adoptará todas las características de Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia y demás antros socialistas sudacas.

No hay que ser zahorí para entender la segunda intención de esta jugarreta falsaria, inconstitucional y traidora, perpetrada por un golpista apellidado Vizcarra, que viene apoderándose del país en condiciones tan o más abusivas que aquellas de las que se valiera el ex presidente Fujimori, al que tanto insultan sus amigotes izquierdistas.

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