Columnista - Luis Garcia Miró Elguera

¿Y el día después?

Luis Garcia Miró Elguera

27 mar. 2020 03:00 am
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Reclamábamos ayer un gesto inmediato de la ministra de Economía María Antonieta Alva frente a la realidad que este país lleva catorce días paralizado, y el gobierno se apresta a prolongar el paro por otras dos semanas más. Evidentemente es necesario contener el avance de la pandemia Covid-19. Pero asimismo es indispensable conocer propuestas de nuestras autoridades en el campo económico. Porque el país también vive de producir, comercializar, consumir, importar, exportar, etc. Circunstancialmente, el movimiento socioeconómico se ha paralizado de manera abrupta, generándose con ello un debilitamiento sustancial de las finanzas privadas y públicas. Pero sobre todo, decíamos, produciendo un daño insalvable para la gente menesterosa que vive de lo que produce al día. Gente que no se satisface recibiendo eventuales bonos de S/ 380. Porque, sencillamente, no tiene vivienda básica, agua ni luz, ¡y necesita comer! Esta gente requiere alimentarse y seguir pagando sus costos fijos, solo para sobrevivir. Nos referimos a las tres cuartas partes de la PEA que vive en el submundo informal, al cual ningún gobierno le ha dedicado esfuerzo y presupuesto para conocer sus dimensiones y características sociológicas. ¡Pero ahí está! ¡No es una quimera! Existe y justamente es el más dañado en las actuales circunstancias. Tan necesario resulta atender a este sector, como al formal. Y este conglomerado de circunstancias contradictorias debe ser abordado con urgencia por el gobierno. Concretamente por los especialistas del MEF.

Pero para que opere cualquier fórmula, resulta elemental que funcione todo el aparato productivo del sector privado –formal e informal-, dinamo de la generación del empleo remunerado. No obstante, una primera quincena de paralización forzada ha significado la pérdida de capital de trabajo para la inmensa cantidad de compañías; y sobre todo, la evaporación de cualquier recurso en las pequeñas y medianas empresas, en gran mayoría pertenecientes al sector informal. En consecuencia es esencial y forzoso que, para superar este escollo, debe intervenir el Estado. Una forma podría ser suprimiendo ese errático, populista y mercantilista subsidio de S/380 entregado a ciegas, y usando un mecanismo arcaico y riesgoso de entrega de efectivo -en ventanillas de los bancos- que inclusive expone a la gente a mayor contagio de la pandemia. Dice el presidente Vizcarra que el Estado entregará este subsidio a 3’500,000 personas. El costo para el fisco –por entrega- será S/ 1,330’000,000. Cifras más, cifras menos, O.40% del monto mensual previsto por IGV para 2020. ¿Y si en vez de entregar a ciegas este subsidio durante el periodo que se prevé favorecer a los extremadamente pobres (uno o dos meses) mediante una dádiva que no reactiva el aparato productivo; que envilece al ciudadano con donaciones de papá Estado; y convalida el dispendio de cientos de millones de soles cuyo fin, evidentemente, no será la clase indigente del país a la cual se pretendería favorecer; si en vez de ello, repetimos, el Estado suspendiese el cobro de IGV por ese mismo plazo para ayudar al aparato productivo y los trabajadores, y el presidente, los ministros y congresistas redujeran 50% su sueldo como aporte al país?

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