Luis Gonzales Posada

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Maduro sigue matando y Grupo de Lima languidece

La reciente declaración de quince países de la OEA, integrantes del TIAR, tiene como escuálida novedad anexar una relación de 29 personas del régimen de Maduro, a quienes restringirán el tránsito por sus territorios, medida que varios gobiernos de la región ya habían adoptado, al igual que la Comunidad Europea.

No satisface, en consecuencia, esas débiles decisiones diplomáticas ni pensamos que afectarán al gobierno chavista, que seguirá matando, torturando, saqueando recursos públicos y provocando el masivo éxodo de sus compatriotas.

Según estadística del Foro Penal Internacional, actualmente hay 399 presos políticos y estiman en 15,180 el número de arrestados los últimos años. Por su lado, la oficina de la alta comisionada de las ONU para los derechos humanos denunció 6,700 mil ejecuciones extrajudiciales, centenares de casos de opositores salvajemente torturados por fuerzas de seguridad y docenas de fallecidos por desnutrición y carencia de medicamentos.

La situación es más grave considerando el informe del embajador Eduardo Stein, representante de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que estima que diariamente salen de Venezuela 4 mil personas y advierte que para el próximo año el volumen de migrantes se elevará a seis millones 400 mil, el mayor flujo en toda la historia del hemisferio.

La diplomacia debe actuar, en consecuencia, con mayor firmeza para frenar esa sangría.

El Grupo de Lima, hoy débil y ensombrecido, podría relanzarse con decisiones urgentes:

1.- Demandar que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU envíe especialistas a Venezuela para conocer el avance ( o retroceso) en la implementación de las recomendaciones de la Sra Bachelet.

2.- Exigir a la famélica, burocrática e indolente Corte Penal Internacional que desplace un equipo de fiscales a Venezuela para investigar las 709 denuncias de asesinatos, torturas y encarcelamiento de opositores que tienen engavetadas desde hace 15 años. De no hacerlo, sus magistrados podrían ser declarados cómplices de esos delitos.

3.- Designar un grupo de diplomáticos que contacten con las cancillerías de Rusia, China y Turquia para hacerles conocer las implicancias humanitarias que tiene el respaldo que otorgan a un régimen genocida y corrupto.

4.- Promover el rompimiento de relaciones diplomáticas con los regímenes autoritarios de Cuba y Nicaragua por su abierta complicidad con el chavismo.

Pienso, en suma, que solo seguiremos lamentándonos y perdiendo valioso tiempo si no se activan todos los mecanismos coercitivos que contempla el derecho internacional para enfrentar a una dictadura que violenta las normas humanitarias y desestabiliza la región.



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