Luis Miguel Cangalaya

Acerca de Luis Miguel Cangalaya:



El libro de mi madre

Aprendí a valorar más a mamá después de leer El libro de mi madre de Albert Cohen. Tendría entonces diez años y entendí que ella también podía irse alguna vez. Entonces aprendí a crecer junto a ella y a mirar con más atención la vida, de la misma forma que Cohen comenzó a mirarla antes de que llegara la muerte. Su madre había enfermado del corazón y murió en Marsella en 1943. Once años después se publicaría este libro que me enseñó lo que un niño debería saber desde siempre: el temor a la ausencia a veces puede volvernos fuertes.

En el libro de Cohen, su madre representa esa forma pura de darle sentido a la vida, a partir del amor incondicional a su hijo. Es un homenaje al amor de madre. Sin embargo, esta que sobrellevamos cada día, no es una novela, es la vida misma. Eso es diferente. Quizá por eso el amor de madre nos protege, nos vuelve como niños. Por eso retornamos al pasado y vivimos nuestros recuerdos, buenos o malos, junto a ella. Nuestras madres no son perfectas, pero aman sin restricción, detienen el tiempo y nos hacen entender la vida más allá de la muerte. Por eso Cohen nos invita a la reflexión: “Hijos de madres vivas, no olviden que sus madres son mortales. No habré escrito en vano si uno de ustedes, tras leer mi canto de muerte, se muestra más dulce con su madre, una noche, acordándose de mí y de la mía. Sean dulces cada día con sus madres. Ámenla mejor de lo que yo supe amar a la mía”.

Gracias a Cohen aprendí a amar más a mamá, a valorarla y a dedicarle cada día el espacio que verdaderamente merece. Cada instante cuenta. Al fin y al cabo, nosotros tampoco somos inmortales.



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