Percy Encinas, escritor e intelectual vinculado al teatro, en su última columna ha propuesto el término “tecnomediado” para las puestas en escena que hemos apreciado en diversas plataformas durante la pandemia. La búsqueda del término preciso no solo sirve para clasificar un tipo de ficción, sino para entenderla. Sobre las primeras puestas en escena durante este contexto, se utilizó el término “virtual”. El cual parecía significar que lo mismo que ofrece el teatro “convivial”, término que también apunta Encinas, encontraríamos en el teatro que se transmitía en vivo en las plataformas de streaming. Cosa imposible.

En ese sentido, la modalidad tecnomediada del teatro implica más que colocar actores frente a un cámara en vivo. Así, la obra “Macbeth, yo no me voy a morir”, dirigido por Rocío Limo y protagonizada por Vera Castaño y Eliana Fry, es un perfecto ejemplo de esta perspectiva teatral. Limo utiliza un potente material audiovisual para marcar y preparar los cambios de escena: de pronto, podemos observar a Vera Castaño en planos detalle que reflejan su ambición, su decisión, —incluso— su locura. La música electrónica compuesta para la obra enfatiza no solo la actuación, sino el acto. También cambian los encuadres, de imágenes concentradas en los rostros a planos más abiertos, que permiten apreciar el lenguaje de los cuerpos y la apropiación de los espacios. En “Macbeth, yo no me voy a morir”, las herramientas audiovisuales aportan sin distraer de la historia. Sigue siendo una historia seductora, impactante, con ese mensaje tan actual de tentar a alguien para obtener el poder total de una nación, de mostrarle que está a un solo paso, paso contrario a la ley, obvio, y que por lo mismo engendra una gran corrupción.

Seguro, para muchos directores y directoras de teatro, lo tecnomediado es incómodo. Implica abrir la mente a elementos que no conocen o, tal vez, rechazan. Tampoco es obligatorio, seguro el teatro convivial pronto volverá, pero reflexionar en opciones creativas como las de Rocío Limo seguro quedará impreso en el nuevo adn del teatro.