Madeleine Osterling

Madeleine Osterling

CRÓNICAS INTOLERANTES

Acerca de Madeleine Osterling:



¡Alan no ha muerto, vive con su pueblo!

Alan García está más vivo que nunca en el corazón de los peruanos, salvo para aquel grupo de odiadores que no se ha contenido y ha expresado sus más bajos instintos en las redes, haciendo escarnio de una persona que ya no puede defenderse, faltando el respeto al dolor de su familia y el de aquellos que tenemos la hidalguía de agradecerle por los logros de su segundo gobierno. Infames disfrazados de moralistas, pérfidos camuflados de defensores de los derechos humanos. Nefastos personajes, empoderados por el poder político que se rasgan las vestiduras y se resisten a denunciar el Pacto de Costa Rica, pero que seguramente se dan de golpes de pecho buscando perdón divino para sus negras conciencias y que avalan este ajusticiamiento selectivo, carnicero y despiadado que solo nos degrada aún más como sociedad.

García conoció a su padre a los cinco años, en 1954, cuando éste recuperó su libertad luego de pasar el último lustro en El Panóptico, un edificio penitenciario que existió en la ciudad de Lima. Dirigente aprista perseguido por su ideología, vivió muchísimos años en la clandestinidad, sufriendo las penurias de las mazmorras carcelarias desde muy joven. La privación de la libertad es el castigo más terrible que le pueden infligir a un ser humano y, si este conlleva un proceso de debilitamiento emocional, de hacerlo pasar por las Horcas Caudinas, es doblemente una condena.

La tortura emocional en el Perú no tiene límites, el problema es que las dolorosas huellas son invisibles a los ojos. Alan García Pérez fue un hombre valiente hasta el final. Un pequeño lunar en un país de cobardes, conformistas y cortesanos.

El historiador Nelson Manrique en entrevista para ‘Hildebrandt en sus 13’ sobre cómo juzgara la historia el papel que hizo Alan García en el Apra, señala: “Va a terminar como el enterrador del Apra. La gran obra de Haya de la Torre –que no es un gran ideólogo como dicen los apristas– es el Apra y eso ha sido destruido por García.”

Manrique se equivoca. Quizás estaban aletargados y enganchados a García y a su estilo de liderazgo; sin embargo, éste tuvo la inmensa virtud de romper con el mito de la presidencia negada al Apra durante más de sesenta años. García Pérez los encumbró al poder en dos oportunidades, finalmente fueron gobierno, a pesar de que los condenara a seguir a su ritmo y solventar sus pasivos. Hoy con su pérdida, el aprismo ha despertado y demuestra su fortaleza. Trasciende al alanismo gracias a Alan.

“Alan no ha muerto, vive con su pueblo” es una de las frases que se coreó con pasión encendida y que demostró que el Apra es el partido político más fuerte y organizado del país.



ico-columnistas-1-2018

Más artículos relacionados





Top
Keiko Fujimori: Domingo Pérez añade nuevos elementos a pedido de prisión preventiva

Keiko Fujimori: Domingo Pérez añade nuevos elementos a pedido de prisión preventiva