Columnista - Madeleine Osterling

¿Hablará lindo nuestro presidente?

Madeleine Osterling

12 jun. 2019 03:10 am
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Después de mucho tiempo consideré en escribir algo bueno sobre Martín Vizcarra, pensaba que aún podría mantener alguna de las virtudes que reflejaba cuando lo conocí, pero es difícil, una suerte de reto imposible. Tuve oportunidad de aplaudirlo en CADE cuando brillaba como el gran promotor de la educación en Moquegua. Cumplió un rol esencial en la obtención de la Licencia Social para Quellaveco, su gran carta de presentación en Canadá y que tuvo el privilegio de exponer, por todo lo alto, en la feria minera más grande del mundo. Sin embargo, de esos días exitosos y comprometidos, poco queda. ¿Cómo calificamos hoy a Vizcarra? ¿En quién se ha convertido? ¿Cómo describimos a una persona que ha vendido su alma a demasiados diablillos para embriagarse de poder y que ha tomado el “fast track” para percibirse omnipotente? Tomo prestadas las palabras del genial Nicolás Macchiavello para ello: “Los hombres hacen el bien por la fuerza; pero cuando gozan de los medios y la libertad para ejecutar el mal, todo lo llenan de confusión y desorden. Si dicha propensión está oculta por algún tiempo es por razones desconocidas o por falta de motivo para mostrarse; pero el tiempo, maestro de todas las verdades, la pone de manifiesto…”

Realmente nunca habló “lindo”, su tono de voz no es el más amigable ni seductor pero eso no es relevante, el contenido sí lo es y lo traiciona sin piedad. Presidente, es necesario que tenga la valentía de sincerar su discurso, de tratar con la crudeza necesaria las medidas que tiene que adoptar nuestro país, para revertir ese inaceptable crecimiento del 2.3 %, mejorar posiciones en los índices de competitividad, y que todos los peruanos (no solo 3 de cada 10) piensen que sus hijos tendrán futuro en el Perú.

El pasado 28 de julio ofreció “crecimiento económico equitativo, competitivo y sostenible” y “desarrollo social y bienestar de la población”. Sin embargo, cómo va a crecer el país si solo hay funcionarios temerosos, paralizados, que no toman decisiones, que les tiembla la mano hasta para firmar una circular interna. Tenemos un gobierno nacional que únicamente ha ejecutado el 15 % de los recursos asignados para dotar de agua y saneamiento a las zonas más desabastecidas del Perú. ¿Dónde está el ministro de Vivienda? Señor Estrada, tiene en sus manos un proyecto esencial, de sobrevivencia, y apenas se le conoce el rostro.

Por otro lado, no hay excusas para el paupérrimo avance de las regiones y gobiernos locales: 15.9 % y 20.9 %, respectivamente.  ¿Qué hacen con el dinero? ¿Lo esconden debajo del colchón? ¿Esperan que se aparezca algún proyecto generoso, ese que beneficia a todos los bolsillos de la comuna? No tenemos respuesta porque nadie da explicaciones, nunca se exige rendición de cuentas en el Perú.

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