Madeleine Osterling

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CRÓNICAS INTOLERANTES

Acerca de Madeleine Osterling:



¡No me toques!

¿Será verdad que la guerra comenzó por un pedazo de tierra o es la gran excusa? Es clarísimo que los protagonistas de los conflictos mineros tienen agenda propia, por lo que jamás se podrá complacer a todos; regalar dinero solo les da un respiro. Vizcarra no ha medido su irresponsabilidad, es de locos modificar una ley con los ánimos caldeados y con desesperación. Aparte, ni siquiera sabe lo que debe cambiarse, simplemente reaccionó ante el chantaje de Cáceres Llica, quien parecería haber perdido interés en ese caballito de batalla.

En todo caso, muy ligeras sus declaraciones, respecto a que la Comisión de Alto Nivel (sin el ánimo de desmerecer las calidades profesionales de sus miembros, solo uno de ellos cuenta con experiencia en operaciones mineras), podría modificar el 30 % o el 60 % de la ley. ¡Hay una gran diferencia, presidente! ¿Sabe usted cuál es la necesidad de actualizarla o solo le sirve para mantener entretenida a la portátil?

He leído propuestas bastante descabelladas. Por ejemplo, imponer a las mineras la obligación que cuenten con planes de desarrollo territorial en beneficio de las comunidades ubicadas en el área de influencia del proyecto. ¡Que suenen las alarmas! Para empezar, es complicadísimo definir el “ámbito de influencia” de la operación minera.

¿Cabría preguntarse si Incluye impactos directos o indirectos o si puede delimitarse geográficamente la citada zona? La ambigüedad del concepto siempre ha traído problemas, además que nuevamente se estaría trasladando a la empresa privada, obligaciones que le corresponden al Estado.

El gobierno ha ofrecido consultar el proyecto con todos los actores involucrados, desde gobiernos regionales cuyas propuestas solo encarecerían los costos de la actividad, ya sea recortando en un 50 % el máximo plazo de vigencia de las concesiones, como duplicando el monto de los derechos y penalidades, así como las fuerzas vivas de la sociedad que desde hace años exigen participación accionaria y un asiento en el Directorio para las comunidades.

Me pregunto: ¿quién controlaría a estos “Accionistas” en el caso que la empresa hubiera tenido un mal año y no distribuya dividendos? Tendrían que ser acciones especiales que les permitan mantener su porcentaje ante eventuales aumentos de capital y les garanticen permanente rentabilidad; vale decir, una dádiva eterna, inmerecido maná del cielo para estos peruanos privilegiados. Además, si aplica para la minería, ¿por qué no beneficiar a todos los sectores productivos del país?

En un acto de aislada generosidad y honrando el compromiso que dice tener con la minería, Vizcarra debió ordenarle a su prensa sumisa que le diera mayor cobertura a Perumin. Una pena que este evento de gran envergadura, con más de 60,000 visitantes, y donde se presentaron 180 proyectos para mejorar la vida de los peruanos en las zonas altoandinas, y la tecnología de última generación de la minería moderna, apenas haya sido noticia. Bueno, quizás sería mucho pedir.



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