Madeleine Osterling

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CRÓNICAS INTOLERANTES

Acerca de Madeleine Osterling:





¿Y por qué nos siguen mintiendo?

Pensé que a pesar de todas nuestras debilidades institucionales, carencias de infraestructura y alto costo de vida, el Perú seguía siendo un lugar atractivo para el turismo pero parecería que no, con el agravante de que el ministro competente se niega a reconocer las causas del problema. Hace unos días y con el mayor desenfado, le atribuyo toda la responsabilidad a la ley que prohibió la publicidad estatal, que recordemos, apenas tuvo vigencia. Convencido aseguró que el ritmo de crecimiento del turismo había bajado del 18 % al 2 %, porque no habían tenido presupuesto para publicitar al país en el exterior. Seguramente ni el mismo se cree ese exagerado cuento.

¿Nadie le informó que los resultados de las campañas publicitarias se ven luego de un año? ¿Sus asesores no le han contado que la publicidad es una de las formas más elementales de vender al país? ¿Es incapaz de reconocer que hoy, hay miles de destinos de más fácil acceso, seguros y baratos que el Perú, donde nadie se atreve a ponerles una mano a los turistas? Quizás porque se desplaza con circulina, ha olvidado la pesadilla que es acceder a ese infierno llamado Jorge Chávez. Ministro, el internet es su peor enemigo pues permite a los potenciales turistas descubrir las posibles miserias y el costo que les significaría visitar el Perú, no solo monetario sino emocional. Le invocamos que no esquive su responsabilidad.

Hace pocos meses, con sinuoso optimismo, el ministro de Energía y Minas ofreció la esperadísima Licencia de Construcción de Tía María para agosto próximo. Semanas más tarde, declaró que era un proyecto prioritario para el Ejecutivo, pero que las obras de construcción no se podrían iniciar sino hasta obtener un mayor consenso social, evidentemente, sin definir en qué consistía ese escenario perfecto. Ahora parece que el MEM no se las va a jugar por el proyecto ni por el país. Southern ha trabajado incansablemente durante años para conseguir ese consentimiento, pero nada, NADA, es suficiente. Y como se trata de un gobierno débil y sin ninguna autoridad, es incapaz de ponerle un pare a los enemigos más visibles del proyecto, como el GR Elmer Cáceres Llica (personaje cuyas calidades morales están seriamente cuestionadas), que lo único que hace es agitar a la población y no buscar una sana convivencia entre minería y agricultura.
La desinformación y la debilidad son como un poder fantasma que está orientando las velas del país en un sentido contrario.

La minería moderna ha avanzado notablemente, hay una perfecta compatibilidad con otras actividades, Copiapó (norte de Chile) es un gran ejemplo, pero hacerle la guerra es un negocio lucrativo, un medio de vida, al que ninguno ha pensado en renunciar. ¿El Gobierno? Se lo sirve en bandeja de plata.





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