“Por sus obras los conoceréis”. Al flamante primer ministro, general ® Walter Martos Ruiz, se le percibió –durante su paso por la cartera de Defensa– como militar abocado a lo suyo. Intentó imponer orden en un régimen caótico, con inclinaciones a manejar al ciudadano con el puño firme. Su traspaso al premierato –evidenciando la apabullante orfandad de colaboradores que exhibe Vizcarra– quizá haya sido bien recibido por la casta política, debido a esa temeraria indisciplina que campea en el país por culpa de un gobierno impresentable, ahora encaminado a dejar el poder en menos de un año. Sin embargo una cosa es manejar el sector Defensa y otra, muy diferente, es presidir el gabinete. Ahí se mide claramente el temple del premier a través de su talante firme o pusilánime; su afán por la coherencia o la inconsistencia, su independencia o su obsecuencia, etc. Pero resulta que menos de una semana después de asumir el cargo de presidente del Consejo de Ministros, daría la impresión de que el premier Martos ha pasado de ser cabeza de león a cola de ratón, al exhibirse sumiso a los ucases del presidente. Por ejemplo, ha designado –sin dudas ni murmuraciones– a un aspirante a ser imputado pronto por crimen de lesa humanidad.

Hablamos del brazo derecho del señor Vizcarra, llamado Víctor Zamora. El trotskista ex ministro de Salud es culpable de la muerte de miles de connacionales. Entre otras razones, por dejar desabastecido de oxígeno a hospitales y clínicas durante tres meses, fuera de rehusar la donación de empresas privadas al Estado de plantas para la generación y envasado de oxígeno para salvar vidas. En sus primeras declaraciones, ya como asesor del premier Martos, el fracasado ministro de Salud (durante cuya gestión –que apenas duró tres meses y tres semanas– el Perú se ha clasificado como primer país del planeta en muertes por número de habitantes), sostuvo muy orondo ante la prensa: “El presidente y el premier me han solicitado seguir apoyando la lucha contra la epidemia. El trabajo sería directamente con el premier para fortalecer las relaciones con las regiones, con otros actores de la sociedad civil.” Esto manifestó Zamora hace un par de días, agregando “yo continuaré formando parte de la estrategia de este gobierno para luchar contra la pandemia del COVID-19.” ¡¿Para luchar contra la pandemia, o para exacerbarla más, como lo demuestra su envilecida trayectoria? ¿Con qué cara puede mirar el premier Martos al país, después de tragarse semejante sapo, embutido por su jefe Vizcarra?

Otra perla del primer ministro es haber designado como “viceministro de Gobernanza Territorial de la presidencia del Consejo de Ministros” –¡qué tal título!– a Paulo César Vilca Arpasi, activista antiminero que trabajó en aquel antro de soliviantadores sociales conocido como Ministerio de Cultura. Durante su paso por ese sector, Vilca trataría de imponer la “consulta previa” en toda la zona altoandina. Vale decir, paralizar la minería. Como ocurrió primero con minera Conga, y sigue sucediéndole actualmente a proyectos como Antapaccay, Turipampa, San Gabriel, etc. ¡Mala nota, premier Martos!