La juventud engañada por la prostiprensa y sus fabricantes de fake news no tiene idea de lo tóxicos, criminales, corruptos, empobrecedores e inservibles que han sido los gobiernos comunistas alrededor del planeta. A la población más pobre le pasa lo mismo y es seducida por Pedro Castillo, de Perú Libre, quien pasa por humilde paisano, rondero y profesor que promete trabajar para el ‘pueblo’. Vladimir Cerrón, ex gobernador de Junín condenado por corrupción, agente cubano y parásito del Estado vía EsSalud, es el dueño del tal Castillo elegido para servir al narco comunismo castro-chavista. Castillo es otro vividor del Estado vía el magisterio público y fue aupado por el Movadef, brazo político de Sendero Luminoso, y gente ligada al MRTA; de hecho el terrorista emerretista Peter Cárdenas promueve en su página de Facebook al profesor con eterna licencia pagada.

A menos de un mes de la segunda vuelta, en el Perú los comunistas quieren perpetuarse si llegan al poder. Clarito lo dijo Cerrón, fundador de Perú Libre, en un homenaje al Ché Guevara: “¿cuál es el mensaje que tiene que aprender la izquierda? A quedarse en el poder, y eso ha hecho Venezuela”; y por cierto, Castillo dice que Venezuela es una democracia. Urge que en nuestras escuelas se enseñe qué es el comunismo, así como se da lecciones sobre el perverso nazismo. Aquí algunos datos: hasta 1987 el comunismo había encarcelado a mil millones de personas en sus propios países y asesinado a más de cien millones, esto es cinco veces más que la barbarie perpetrada por el austriaco Adolfo Hitler con su nacionalsocialismo. La mayoría de crímenes se dieron en la desaparecida Unión Soviética y fueron responsabilidad de Lenin y Stalin, y en China por Mao. En Camboya dos millones de personas -equivalentes al 25% de la población- fueron ejecutadas entre 1975 y 1979 por los terroristas del grupo Jemeres Rojos, o camboyanos rojos.

Abrazar el comunismo es autocondenarse a la represión, a la anulación de las libertades, a la tortura, al empobrecimiento, la corrupción, la miseria y la muerte. En esos regímenes la riqueza y los lujos son para los dirigentes y el pueblo, que tanto menta Castillo, cae en la miseria, como ocurre hoy en Venezuela y desde hace más de sesenta años en Cuba, por citar solo dos países. Los jóvenes carcomidos por el veneno comunista se sienten ‘progresistas’ y creen en todas las patrañas inventadas por la maquinaria antifujimorista y antiaprista, los dos partidos que frenaron el avance político rojo en el Perú.

Chicos del Bicentenario, sepan que Sendero y el MRTA en nombre de la ‘limpieza social’ perpetraron horrendos asesinatos contra la comunidad LGTB. Además, esclavizaron a indígenas, violaron a campesinas y niñas; secuestraron, dinamitaron. No se imaginan cuánto sufrió nuestro país por el maldito comunismo.