Marcos Ibazeta Marino

Acerca de Marcos Ibazeta Marino:



El caso Guzmán, una lectura diferente

A todos nuestros lectores les consta que siempre hemos venido defendiendo la idea de la consolidación institucional del país, rechazando todo intento de control de la institucionalidad nacional. El Gobierno cerró el Congreso, controla el Tribunal Constitucional, las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, los entes autónomos y, a través de la Junta Nacional de Justicia, integrada mayoritariamente por toledistas, humalistas y caviares, terminará sometiendo a todas las entidades que conforman el sistema de justicia. Solo le falta asegurarse su permanencia en el poder de manera directa o por interpósita persona como en el caso argentino donde Cristina Fernández de Kirchner es quien realmente manda.

Ya hemos escuchado, aunque no le creemos, al presidente Vizcarra decir que no postulará en el 2021. No le creemos porque si se dan ciertas condiciones derivadas del control institucional del país, al mejor estilo chavista se lanzará a la carrera electoral; sin embargo, asumiendo la probabilidad de que esas condiciones no se produzcan, el régimen necesita consolidar la imagen de un líder carismático que arrastre multitudes y, con el escenario político libre de una oposición que ha sido barrida sin miramientos, aunque facilitado por ella misma, sea capaz de obtener una aplastante victoria electoral en el 2021 con lo que se cerraría el círculo del plan para la captura del poder para comenzar la etapa de una construcción política que nadie conoce pues no sabemos a dónde vamos.

El buque insignia del régimen, aunque lo nieguen a voz en cuello, siempre ha sido el Partido Morado, apoyado por otros grupos más pequeños y por toda la izquierda en una rara alianza que va uniendo a dos aparentes extremos que pueden no serlo.

En estos meses posteriores al cierre del Congreso, las encuestas han mostrado que el Partido Morado no llena las expectativas de nadie, que la mayoría de la población está desencantada con “todos los políticos”, que no hay convicción en el discurso y que Guzmán nunca ha calado en el corazón de la base social peruana. Era necesario buscar alternativas.

En esa búsqueda se ha venido trabajando dos candidaturas con diferentes perfiles, pero iguales en su incondicionalidad con el presente régimen, una, la del ex primer ministro Salvador del Solar a quien las encuestas siempre presentan con una intención de voto en subida y, otro, el alcalde de La Victoria, el señor Forsyth, cuya proyección más bien parece estancada.

No es aventurado especular sobre el generador del escándalo Guzmán, mostrando públicamente su cursi encuentro amoroso y luego su carrera desbocada huyendo del lugar de los hechos en donde se había producido un amago de incendio.

Es difícil que luego de este incidente rosa, el señor Guzmán pueda generar un liderazgo que nunca tuvo la potencia suficiente para catapultarlo políticamente a niveles mayores y es más que probable, destruida su figura pública, comience a ser reemplazado en el imaginario popular con un bombardeo mediático que siempre es proclive al régimen actual en el gobierno, por alguna de las alternativas ya mencionadas.



ico-columnistas-1-2018

Más artículos relacionados





Top
Juan Sheput afirma que Contigo evalúa llamarse de nuevo Peruanos por el Kambio

Juan Sheput afirma que Contigo evalúa llamarse de nuevo Peruanos por el Kambio