Marcos Ibazeta Marino

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¿Tenemos reserva moral en el Perú?

Cuando en el escenario nacional aparecen aventureros que se autocalifican como la reserva moral del país desarrollando estrategias para destruir a los paradigmas de corrupción que existen desde siempre, la población se confunde y entra en un juego donde nadie analiza su propio bien y mal para determinar sus cualidades morales, porque no hay un solo ser humano que pueda calificarse como bueno, pues la antinomia universal nos dice que donde hay bien existe el mal, de modo que la cuestión es medir la lucha constante para que en el curso de nuestra vida acumulemos más bien que mal.

La izquierda caviar ha venido fortaleciéndose hasta casi controlar el poder político y social bajo el aura de una presunta reserva moral que envolvía solo a los miembros del grupo y a los amigos y allegados al mismo, hasta convertirse en la santa palabra caviar.

La cuestión es que cuando se forja un grupo con cualidades santificadas que no tienen sus integrantes, es una lógica ineludible que, ante los casos de desquiciamiento moral al interior del grupo, todos lo minimicen y lo encubran, satanizando destructivamente las inmoralidades de los miembros de grupos rivales.

La señora Villarán era uno de esos paradigmas caviares de moralina y lo dicho en el párrafo precedente fue todo un espectáculo en el curso de la audiencia en la cual un juez dispuso su detención preventiva por dieciocho meses.

Antes de la audiencia un fiscal alegó de manera pública que los audios de la vergüenza municipal eran copias y tenían que contar con la grabación original para hacer la pericia respectiva, olvidando que en los casos contra los rivales de la caviarada hicieron trizas a los investigados presentando como evidencias audios sin peritaje alguno.

También llamó la atención que en la audiencia no participara el fiscal recalcitrante y adjetivante para demoler al investigado, sino que enviaron a una fiscal bastante novata que sustentó el pedido de prisión preventiva con inseguridad y falta de aplomo que, obviamente, debilitaron su argumentación.

Tampoco se vio que se humillara a la investigada con chalecos de detenida y con marrocas, lo cual está bien, pero que debió procederse de la misma manera con todos los anteriores investigados.

Que hay reserva moral en el Perú, SÍ la hay, pero no es la reserva caviar, y no debemos olvidar que cuando a través del sistema de justicia no se busca sino venganza, la historia nos ha enseñado que no hay robespierres que no terminen pasando por su propia guillotina.





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