Columnista - Mariella Balbi

Escuchar y proteger a los médicos

Mariella Balbi

28 mar. 2020 02:20 am
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Ernesto Bustamante tiene un currículo envidiable: PhD en la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins y exdirector del Instituto Nacional de Salud. No es un advenedizo, sino un hombre de ciencia. Convenientemente, alertó sobre la compra de 1 millón 200 mil pruebas serológicas a China para el coronavirus.

Explicó que solo la prueba molecular (PCR) indica si la persona porta el COVID-19 o no. La serológicas son complementarias y sirven para saber cómo está distribuido este virus que ha paralizado al planeta.

Al doctor Bustamante le hicieron una campaña de demolición. Un expremier lo desvalorizó diciéndole ‘fujiaprista’, le mandaron troles pagados y el gobernante Martín Vizcarra le ‘sugirió’ que no tuviera presencia en los medios, que se autoamordazara porque el régimen lo consideraba perturbador.

En sus conferencias de prensa Vizcarra anunció que se estaban incluyendo 300 mil pruebas moleculares (PCR). Sirvió la alarma del galeno. España le compró a China pruebas serológicas, las rápidas, y no sirven. El mandatario no llegó a especificar a qué laboratorio chino las ha comprado el Perú.

Hay que ser necio o muy ignorante para desacreditar a los médicos. Mi padre, un gran médico, repetía siempre que eran “quienes te sacaban las castañas del fuego”. Es una vocación, la mezcla perfecta de humanismo y ciencia. En estos tiempos del coronavirus los galenos y el personal técnico (enfermeros, laboratoristas, etc.) cumplen una labor sacrificada y se juegan el pellejo atendiendo esta pandemia.

La detención del doctor Teodoro Quiñones, secretario general del Sindicato Nacional Médico del Seguro Social del Perú (Sinamssop).

Protestó por las malas condiciones y pedía la renuncia de la titular de EsSalud. El doctor Quiñones trabaja en el INCOR, recibe las emergencias cardiacas. Salva vidas, el gobierno no. Nadie que no sea médico te libra de la Parca.

Al doctor Quiñones lo llevaron ¡esposado! Lo soltaron rápido, era una tropelía. Los médicos y el personal hospitalario enfrentan el COVID-19 sin protección adecuada, sin trajes, sin mascarillas. Tenemos 23 galenos infectados, uno en cuidados intensivos. Hay que proteger al personal sanitario, no maltratarlo más.

Los peruanos no tenemos mascarillas, imposible encontrar una; de las buenas, menos. Y no se informa cuándo aparecerán, vivimos en el desconcierto. La cuarentena parece ser el único camino del mundo, pero trae consigo desempleo y miseria. Quienes viven en un cuarto para cuatro personas requieren también una atención focalizada. Las canastas y el bono de S/ 380 serán un desmadre.

Como epidemiólogo el ministro de Salud es más bien un médico de escritorio. Pero está obligado a velar por sus colegas que se la juegan día a día. Si los doctores Bustamante y Quiñones alertan y protestan, por algo es. Mejor escucharlos que afrentarlos. Al final más vale un médico que un político, ocupe este el cargo que sea.

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