Mariella Balbi

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SOBRE EL VOLCÁN

Acerca de Mariella Balbi:





Nace un dictador

El suicidio de Alan García, un acto de valentía, catalizó importantes hechos que permitieron un freno al régimen dictatorial que vivimos. La abusiva acusación de organización criminal se debilita y palidece. Es un delito prefabricado, cuestionado por la justicia española. Las cuentas de Atala indican un reparto familiar de US$12 millones. No existe dinero transferido a García. Muerto este resultaba imposible que Susana Villarán continuara gozando de privilegios judiciales.

La Comisión Permanente rechazó la turbia e inconsistente acusación constitucional contra el ex fiscal de la Nación, Gonzalo Chávarry, provocando un terremoto político más dañino que el reciente. Vizcarra no puede soportar que Chávarry sea investigado permaneciendo en el cargo, al igual que él. Vizcarra tiene un rosario de acusaciones, denuncias, colaboradores eficaces y la complacencia de la fiscalía de la Nación y de la Fiscalía Anticorrupción.

¿Qué sabe Chávarry? ¿Por qué es tan amenazador desde que llegó a la Fiscalía de la Nación? Lo cierto es que este hiperbólico caso le quemó el pastel al régimen, a los medios y a los hueleguisos. Ha provocado que Vizcarra y sus huestes planteen la cuestión de confianza por una reforma política que, la verdad, es un mamarracho diplomado y hecho a la medida.

Pero cualquier quebranto de la democracia tiene un propósito: perpetuarse en el poder. La tal reforma consolida al dictador, mete la mano con descaro a los partidos políticos y nos impone un régimen ‘polpotiano’ de elección alternada: hombre, mujer. No puedo votar por quien me canta el forro, debo cumplir mi cuota de género. A quienes somos feministas consecuentes nos causa rechazo.

La actitud más matonesca, propia de las dictaduras, es amenazar al Congreso: o apruebas lo que impongo sin cambiar nada o te cierro. Importa un bledo que sea un poder del Estado, elegido a veces por más votos que los de muchos presidentes regionales.

Vizcarra quiere que el Congreso sea un moco, el Poder Judicial otro, poseer un control ‘fujimontesinista’ de la Fiscalía. Para ello usa a la DINI, con modernas máquinas ‘chuponeadoras’ compradas por Humala, y a la Diviac. Espía a sus opositores. Pero siempre menciona a la Constitución para darse un barniz de legalidad.

Estamos subsumidos en una sopa de letras para ver cómo salimos de esta tromba política que ya arruinó a la economía y arrastró al Perú a un crecimiento menor del perifoneado 4%. Vizcarra fracasa, se agarra de las encuestas, insiste y lleva al país cada vez más al fondo. Nos espera otro quinquenio perdido.

El Tribunal Constitucional le dio metralleta al mono con su sentencia de noviembre pasado, permitiendo la cuestión de confianza por quítame esas pajas. El desacierto comenzó con un pedido de la oposición. Pero ya dijo lo lógico: el Presidente no puede pedir confianza por reformas constitucionales, no es su facultad y los congresistas no tienen mandato imperativo.





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