Mario Núñez

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EL QUIJOTE

Acerca de Mario Núñez:



¿Podrá ahora la Señora K obstruir la Justicia?

Desde el punto de vista del magistrado Marco Ramos, del Tribunal Constitucional, la capacidad obstructiva que, reconoce, tenía la Señora K, ya habría decaído; que, de tener aún alguna, ya no sería lo suficiente como para obstruir la Justicia; el poder que ostentaba ya no sería eficaz. Sostiene que, al ya no tener a los 73 congresistas de Fuerza Popular, por haber sido disuelto el Congreso “…la obstrucción a la justicia ya no existe…” Por lo tanto, debía declararse fundado el hábeas corpus interpuesto a su favor.

Considero que el magistrado, por decir lo menos, pecó de inocente. Fíjense. Con el razonamiento de Ramos, cualquier extorsionador o sicario que argumente que, si se dictó prisión preventiva en su contra, por poseer arma de fuego; tener dinero y boletos de avión al exterior a su nombre; y, amenazar a sus víctimas, a través de su celular; también podría solicitar se dicte su libertad, si éste regaló o destruyó el arma, ya se deshizo del dinero, perdió el boleto de avión y anuló su línea celular. ¡Así de simple!

Pero ¿ustedes consideran que el sicario y la Señora K dejarán de ser lo que son cuando sean liberados? Quijotes, la ciudadana, la Señora K, en libertad ¿estará en condición de obstruir a la justicia? ¡Claro que sí! Lo primero que intentará es, solapadamente, eliminar todo vestigio incriminatorio en su contra. Para adivinarlo, no necesitamos tener las extraordinarias capacidades de Nostradamus, es simple y pura lógica cotidiana.
Hermanos peruanos, bajo el trillado discurso de haberse garantizado la Justicia Constitucional, el orden constitucional y de que, en todo caso, existen los mecanismos procesales para impedir la acción fujimorista a la obstrucción a la justicia, el magistrado Ramos ha posibilitado que la maquinaria fujimorista se active y ejerza presión a los colaboradores eficaces, a los pitufeadores, a los falsos aportantes y aportantes ocultos.

Golpe bajo a los fiscales que están dando pelea franca a la corrupción, quienes, al igual que nosotros, tendrán que ser testigos del diluvio de liberaciones de políticos, funcionarios, empresarios, abogados y árbitros corruptos. Sabemos que hay casos muy excepcionales, como el de Fernando Cantuarias, que deben verse con lupa, pero al resto, todo el rigor de la Ley.

La Señora K tiene que ser acusada, juzgada, condenada y cumplir la pena que se le imponga. No queda otra, pero mientras ésta siga haciendo de las suyas, yo seguiré exigiendo su:

¡Jubilación Política Ya!



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