En la entrevista concedida el lunes 19 a Rosa María Palacios, el presidente Martín Vizcarra deslizó un trajinado argumento para explicar la supuesta inquina que los poderosos del país le guardan y que los habría llevado a diseñar este rosario de imputaciones dolosas contra su persona en los casos Richard Swing y coimas por obras en Moquegua.

“Soy un colado (en la política). Fruto de la casualidad. Como dicen algunos, el presidente Kuczynski me llamó a su fórmula porque necesitaban un provinciano. Uno que no sea blanquito. O sea, faltaba un marroncito en la fórmula. Y si es provinciano, mejor. Y si ha hecho una excelente labor en el gobierno regional de Moquegua, mejor. Tiene experiencia, un buen prestigio, es provinciano y es marroncito. No es blanquito. ¡Uy! Y ese que era solamente, quizás…para decorar la plancha, terminó siendo presidente…”, sostuvo.

Añadió Vizcarra que desde esa inesperada cúspide a la cual accedió, ha pisado callos y tomado decisiones “que nadie tomó los últimos 50 años”. Ergo, entonces los blancos capitalinos del país le pasan la factura a este provinciano insolente.

En la más acreditada de las biografías hechas sobre su persona, certeramente titulada “Vizcarra: una historia de traición y lealtad”, el periodista Martín Riepl confirma en el capítulo 2 el proceso de selección del ahora jefe de Estado por su condición de provinciano, pero no por “marroncito”. Este es un concepto que surgió de una entrevista al ex parlamentario de Peruanos por el Kambio Carlos Bruce, quien habló – apelando al sarcasmo – de la necesidad de balancear el rostro “blanco” en el entorno inmediato de Pedro Pablo Kuczynski, compuesto fundamentalmente por personas vinculadas a las empresas y el sector financiero (Susana de la Puente, Fernando Zavala, Alfredo Thorne y otros).

Atención especial merece lo relatado por Riepl respecto a las pataletas que le daban a Vizcarra cuando ese entorno y PPK se ponían a hablar en inglés, idioma que a la fecha no dominaba el moqueguano. Fue por eso que, al salir del Ministerio de Transportes, pidió ser embajador en Canadá para familiarizarse con la lengua anglosajona.
Introducir el tema racial como factor detonante de las serias acusaciones que recibe, es oportunista e inexacto. Busca sensibilizar al peruano común apelando esa añeja sombra de alcances verosímiles para cierto grupo de compatriotas cretinos, refugiados aún en la creencia de ser “blancos” y por lo tanto superiores. Pero no es lo que toca a su caso ni el origen de los múltiples señalamientos de haber recibido coimas por obras realizadas en su tierra.

Además, que el presidente no manipule haciéndose pasar por un provincianito de a pie. Como cuenta Riepl, el apellido Vizcarra forma parte de la oligarquía de Moquegua, luciéndose en colegios y hasta en la puerta del cementerio histórico de la ciudad. Una muy política coincidencia.