El Tribunal Constitucional no pudo impedir la presencia de Martín Vizcarra en el Congreso de la República, quien sin escapatoria debería presentarse a rendir cuentas en el procedimiento de vacancia en su contra. Salvo el tribuno Ernesto Blume, el resto de sus integrantes se estarían reservando para un segundo tiempo, en caso la vacancia sea aprobada. Claro que desde el Congreso de la República algunos de los parlamentarios también esperaban ser salvados de verse obligados a votar en contra, pues no quieren que la foto capte el recuerdo eterno del momento en que habrán traicionado al pueblo peruano que merece y tiene el derecho de conocer la verdad, y sobre todo, contar con una nueva figura presidencial que tome las riendas del país y cambie el rumbo de la catástrofe sanitaria y económica que vivimos gracias a la corrupción. Sin duda, mañana seremos testigos de cómo se intentará salvar a Vizcarra por todos los medios, y de lograrlo será una victoria que no le dará tranquilidad a Vizcarra, pues sus verdaderos problemas están en el Ministerio Público, donde gracias a la omisión encubridora de Zoraida Ávalos, como fiscal de la Nación, no existe una investigación abierta en su contra en relación con los audios de la vergüenza.

La presencia de Ávalos no garantiza la autonomía de esta institución tutelar, tampoco ha intentado hacerlo, por ello resulta más importante en este momento que la Fiscalía de la Nación recupere su independencia, y para ello se requiere su renuncia inmediata debido a la gravedad de los audios que revelarían que esta institución está siendo usada como arma de persecución política. Lo vemos en los hechos, el Ejecutivo le habría pedido destruir al congresista Alarcón y días después ésta interpuso no una, sino dos denuncias constitucionales en contra del congresista. Entonces, su presencia como titular de esta entidad es inviable e insostenible, pues su permanencia en el cargo es un grave riesgo para la ciudadanía.