¿De qué nos sirvió ser la estrella latinoamericana estos últimos años? El país que más crecía, con un déficit fiscal controladísimo y una capacidad de pago envidiable, el orgullo de cualquier financiero (dizque para compensar la debilidad de nuestras instituciones) si esas arcas llenas no se gestionaron adecuadamente. ¿De qué sirve tener dinero si los administradores son un desastre? Su valor está directamente relacionado con el uso que se le dé. Bien hubiera valido no ser tan cautelosos y haber invertido un poco más en obra pública, en cumplir las reiteradas promesas electorales, pero ello no se aplaude internacionalmente.

¿Me pregunto si se estará suicidando nuestra democracia? Una democracia fuerte está compuesta por escenarios complejos en los que los actores desarrollan el papel que les corresponde: jueces presumiblemente independientes, políticos previsiblemente sensatos y medios de comunicación veraces, operando en congruencia con el espíritu de las leyes y la Constitución. Los objetivos se discuten, concilian y ejecutan. Hoy el Perú es exactamente lo opuesto, nos hemos convertido en una democracia teratológica, liderados por bravucones que amoldan la legalidad a sus intereses, que exudan populismo y nos han puesto en el filo de la navaja, con el agravante que la mayoría de peruanos viven en estado de inconsciencia, casi de flotación, no son capaces de recordar la historia dictatorial ni las décadas de infinita pobreza. Vizcarra culpa a los gobiernos pasados de todas las carencias del país, pero él jamás dio un viraje, y pareciera que el gobierno no tiene ningún plan para la reactivación económica. Si creen que la solución es regalar dinero público con amenazas de incremento de impuestos, es decir, implementar  la fantasía comunista de mantener al país subsidiado indefinidamente, estamos siendo estafados, pues es la vía más rápida para la ruina nacional.

La estructura de los pequeños empresarios, que apenas han recibido ayuda de Reactiva se ha roto en miles de pedazos que el Estado no podrá reconstruir y menos cuando están dirigidos por ideólogos dogmáticos, marxistas, que desprecian el valor social de los empresarios. Los subsidios, las prestaciones sociales son apenas un pequeño colchón asistencial para la sobrevivencia. Otra vez la piedra de Sísifo, jamás llegaremos a la cima, ni siquiera a avizorarla.

Mención especial merece el Contrato de gobierno a gobierno suscrito con el Reino Unido para la Reconstrucción del Norte. Absolutamente tardío, este gobierno camina en cámara lenta, el tiempo y sufrimiento de los peruanos no vale nada, pero se firmó. Les ha demorado demasiado comprobar que la ineficiencia y la corrupción son dos barreras infranqueables en el Perú. Sin embargo, es importante recordar que tan pronto ocurrió el azote del Niño Costero, el AMCHAM y AFIN convocaron a empresas estadounidenses y canadienses especializadas en atender desastres de esta magnitud, con toda la experiencia y logística de primera línea, que hubieran podido suscribir contratos EPC (ingeniería, adquisición y construcción) con lo cual hoy, el tema de la Reconstrucción ya sería un capítulo cerrado exitosamente. La soberbia del Ejecutivo con Martín Vizcarra de ministro de Transportes y Comunicaciones le cerró la puerta, sin mayor análisis, a una excelente alternativa.