Tiempos oscuros pasan en el Ministerio Público, están en una etapa de sumisión al poder político del gobierno de turno. Ya se había denigrado la autonomía de esta institución durante el gobierno de Ollanta Humala, donde su esposa prácticamente sustituía a quien ejercía el cargo de fiscal de la Nación. En ese entonces lo denuncié por sus vinculaciones con la organización criminal que campeaba en la región Áncash, y así cayó Carlos Ramos Heredia. Aún recuerdo al testigo que me buscó en la procuraduría y me entregó en las manos un audio que evidenciaba cómo se beneficiaba esta mafia, ningún fiscal lo quiso recibir, tuvimos que acudir a control interno y solo así recepcionaron esta papa caliente, que pese a todos sus esfuerzos por ocultar la verdad, salieron a la luz y desnudó la podredumbre desde las más altas esferas del Ministerio Público. Entonces, asumió el cargo el fiscal Pablo Sánchez, a quien recuerdo también puse a su disposición el video en las instalaciones de la Universidad Nacional de San Marcos, era de noche, y dejando a sus alumnos se tomó unos minutos para manifestar que procediéramos conforme a ley y así pasó. En ese momento creíamos en su probidad, hoy ya no, porque apenas asumió el cargo de fiscal de la Nación, le dio la espalda a la lucha contra la corrupción y siguió la línea de impunidad a favor de la empresa Odebrecht. Nada cambió pese a saber que esta empresa corrupta pone y saca presidentes en el Perú, nada cambió. Por el contrario, direccionó un caso y lo desvió del sistema de Criminalidad Organizada al de Corrupción, gracias a ello Odebrecht jamás fue investigada ni procesada como lo que es, una organización criminal, situación grave que hasta hoy nadie quiere investigar.

Finalmente, frente a tres años de impunidad quedaba la esperanza que al cabo de su mandato y con un nuevo fiscal de la Nación, la autonomía de la institución se recuperaría, empero sucedió lo peor, ya no hablamos de tentáculos que siempre han llegado a esta instancia para gozar de blindaje, sino ahora con el golpista de Vizcarra. Vemos cómo un Presidente de la República asumió las riendas de la Fiscalía de la Nación, pues al no convenirle la presencia del fiscal supremo Pedro Chávarry, llevó a cabo una campaña de demolición mediática y legal en su contra, que lo obligó a renunciar al cargo de fiscal de la Nación. No contentos con ello, lo destituyeron ilegalmente para capturar el Ministerio Público.

Mientras tanto, cual hiena, Zoraida Ávalos se alistaba para ocupar el cargo de fiscal de la Nación, desde donde solo cumple el rol de pantalla, pues quien dirige todo a su favor para gozar de impunidad es el mismísimo Martín Vizcarra. La confirmación de una reunión por parte de la fiscal Rocío Sánchez, ha evidenciado que a través de la fiscal Sandra Castro tuvo acceso a audios materia de interpretación, que en su condición de fiscal recolectora, obtuvo en el desarrollo de una investigación penal a nivel provincial, donde Vizcarra está vinculado directamente. Se ha sustraído de la acción de la justicia y lo demuestran estas reuniones llevadas a cabo en el domicilio de Vizcarra, donde dos fiscales serviles han recibido órdenes, no de un superior o un fiscal de la Nación, sino de un presidente de la República.