¿Qué tienen en común la así llamada modernización de la refinería de Talara, en el extremo norte del país, con el paro de camioneros en nuestra frontera sur? Y a su vez, ¿cuál es el cordón umbilical de ambos con el concepto promovido por el PNUD de progreso multidimensional, es decir bienestar más allá de las frías cifras sobre ingreso? Pues hay mucha más conexión de lo que parece entre estos tres asuntos en apariencia inconexos.

Empezamos con la refinería de Talara. La remodelación de esta carcocha oxidada costará no menos de 3,500 millones de dólares. Tomen nota de la cifra. En comparación, me entero por un cable de Efe que en México inauguraron ayer el más grande complejo petroquímico de América Latina, con tecnología de última generación. Un coloso de 411,000 toneladas de concreto; 3,800 kilómetros de cable, y una estructura de acero de 31,800 toneladas, que ocupa 200,000 hectáreas, tardó casi cuatro años en edificarse y se emplearon en su construcción unas 28,000 personas. ¿Cuánto costó?: pues 5,200 millones de dólares.

Pasemos ahora al paro de camioneros. Al momento de escribir esta columna va por su octavo día y como quiera que con ello se ha sellado la frontera con Chile, las pérdidas se estiman en 64 millones de soles. Todo por la lentitud burocrática que por años no consiguió condonar unas multas a todas luces arbitrarias, hasta que la paciencia se acabó. El alcalde tacneño llama a Lima, a la PCM y a Palacio de Gobierno y nadie atiende sus llamadas. Los congresistas por esa región hacen mutis por el foro, a excepción de la señora Condori. El Pleno se hizo de la vista gorda. Y ahora tenemos un incidente internacional, pues involucra a transportistas chilenos y bolivianos también afectados.

Se necesita, como sugiere el especialista George Gray Molina, del PNUD, una nueva arquitectura de políticas públicas si no queremos retroceder en lo avanzado, que es bastante, en las últimas décadas. Sin una mirada holística, dice Gray, no será posible sostener los logros sociales y económicos ni prevenir los reveses ambientales. Más de lo mismo no rinde lo mismo, remarca.

No habrá pues verdadero desarrollo si persisten situaciones como las que se mencionan párrafos arriba. Gasto excesivo –sospechosamente excesivo– en un caso; un Estado tortuga y no pantera en el otro. Y en ambos hechos clamorosa ineficiencia y desperdicio que clama al cielo…