Nuestros candidatos de derecha tienen un extraño complejo de culpa pese a que el Perú, como ha ocurrido en el resto del mundo, prosperó libremente y creció gracias al ideario diestro, contrariamente al sufrimiento, corrupción, persecución y expansión de la pobreza generados por gobiernos de izquierda (comunismo, socialismo, progresismo o como quieran llamarle). A diferencia de los regímenes comunistas, la derecha no ha perseguido, encarcelado o fusilado a nadie por su ideología o su religión salvo que aquello derivase en terrorismo.

En 1907 por primera vez en la historia las mujeres llegaron a ocupar escaños en un parlamento; fue en Finlandia, por entonces parte del Imperio ruso, y la hazaña fue impulsada por el zar Nicolás II de Rusia, a quien los comunistas ejecutaron junto a su familia en 1918. En el Perú el derechista Manuel Odría le concedió el voto a las mujeres en 1955. Pero la izquierda se ha ido apropiando de todas esas banderas, desde la conservación de la naturaleza hasta los derechos de los homosexuales, pasando por las libertades religiosas, y de prensa, opinión y creación, y el avance de las mujeres, entre otras; endosando el bulto de sus representantes más despreciables.

“Nosotros somos socialistas, somos enemigos del sistema económico capitalista […] y estamos decididos a destruir este sistema capitalista en todos sus aspectos”, escribió el genocida austriaco Adolfo Hitler. Brincos dieran los siniestros si Hitler hubiese pertenecido a la diestra para zafarse de esos millones de muertos a gas por: gitanos, judíos u homosexuales. La evidencia histórica permite afirmar que Hitler y el fascista italiano Benito Mussolini, más bien, se inspiraron en la política económica de Lenin; de hecho, el nazismo (nacional socialismo) y el fascismo combatieron el capitalismo. El abogado argentino Denis Pitté Fletcher escribe en un artículo de La Prensa (2018) que “Perón destruyó la Argentina de Alberdi con ideas importadas”. Esas ideas importadas destruyen hoy Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia, entre tantas otras naciones.

Ningún gobierno de derecha ha perseguido, asesinado o despreciado tanto a los homosexuales como lo hizo la dictadura cubana y en general los comunistas. Aquí tuvimos a los terroristas de Sendero Luminoso y del MRTA matando a los gays frente a sus vecinos como “ejemplo”, es más el MRTA colocaba sobre esos cadáveres carteles señalando “Así mueren los maricones”. La derecha acabó con esa barbarie.

Los hermanos Castro y el Ché Guevara eran profundamente homofóbicos. Fidel consideró la homosexualidad una “desviación” y Guevara creó campos de concentración y de trabajo forzado para “curar” a los gays. Quisieron prohibir el rock como en la Unión Soviética, acabaron con la libertad de prensa, de opinión y de culto. Esa es la izquierda, no la derecha.

Más derecha, señores, más libertades, más respeto y más oportunidades para todos. De derecha sí, y con orgullo.