Hace un año, exactamente, fuimos obligados a vivir una cuarentena que resultó ser la más larga y dura de cuantas se dieron en el mundo para enfrentar el Covid-19. A los problemas previsibles de esta pandemia, que venimos enfrentando, se sumó, esta semana, otro hecho sumamente preocupante: el paro nacional de los transportistas de carga pesada.

Respecto de la pandemia, fue hace un año cuando el ex presidente Vizcarra anunciara, en conferencia de prensa, una serie de medidas bastante drásticas para enfrentar, según dijo, el virus que empezaba a amenazar. Anunció el cierre de fronteras y se empezó a ejecutar restricciones drásticas para evitar contagios, decretando la inmovilización social. Inicialmente fueron 15 días de aislamiento obligatorio, suspensión de transporte internacional y la intervención de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas para el cumplimiento de las medidas. Pero después las restricciones se fueron ampliando en días y meses.

Aceptamos las medidas en la idea que remontaríamos prontamente el problema. Sin embargo, con el tiempo advertimos que el gobierno del ex presidente Vizcarra, había hecho muy poco por ejecutar acciones de prevención contra el Covid-19. Y no se habían tomado otras acciones de contención como instalar las camas UCI necesarias, dotar de oxígeno e instalar las plantas requeridas en estos casos, así como la búsqueda y adquisición de las vacunas, tan necesarias en estos tiempos. Por el contrario, el número de contagiados por el virus se incrementó exponencialmente y las muertes sobrepasó todo cálculo, dejando más de 100 mil fallecidos. Y la economía sufrió las consecuencias más severas, con la consiguiente caída en su crecimiento y un mayor número de desocupados.

En este marco, se presenta esta semana el paro de los transportistas que amenaza seriamente con el desabastecimiento de nuestros mercados por el bloqueo violento de muchas vías en diferentes partes del país, como Cajamarca. Puno, Cusco, Ica, entre otras regiones. Reclaman los transportistas por el alza del precio del combustible y los costos de peajes, entre otros. Después de unos días las autoridades salieron para informar, en conferencia de prensa, que el gobierno tenía una propuesta que les hacía llegar a los transportistas y que no estaban dispuestos a variar, las que fueron rechazadas por los gremios en conflicto al señalar que les parecía demasiado “gaseosas”.

Mientras que el Ministerio Público advertía, en comunicado público, que los transportistas que acatan el paro tienen derecho a la protesta, pero sin incurrir en actos ilícitos, como bloquear las vías, dañar la propiedad privada o afectar la integridad de las personas, que de producirse serían pasibles de ser acusados de acuerdo a ley, anunciando que las Fiscalías Provinciales Penales Corporativas de turno y mixtas se mantenían en alerta para actuar conforme a sus atribuciones en caso de la comisión de un delito durante las protestas.

Es de esperar, que el dialogo no se rompa y se arribe a soluciones que pongan fin a estos hechos, buscando siempre el justo medio y así evitar que la población se perjudique.

Al cierre de este artículo nos enteramos del fallecimiento de don Luis Bedoya Reyes, quien a sus 102 años de edad finalizó una etapa histórica en la política del Perú, se caracterizó por ser un excelente gestor cuando fue alcalde de Lima. Luego en la Asamblea Constituyente de 1979 demostró ser un político leal a su ideología, no acepto ser elegido Presidente de la Asamblea con el apoyo de la bancada izquierdista, y en un acto de desprendimiento cívico apoyó a Víctor Raúl Haya de la Torre, quien había obtenido el primer lugar en la votación. Mis condolencias a sus familiares y partidarios.

Juez Supremo