En junio del año 2015, la Corte Suprema de los Estados Unidos en el caso Obergefell vs. Hodges, declaró inconstitucional la prohibición del matrimonio entre personas del mismo sexo, con lo cual se autorizó el matrimonio igualitario en los 50 Estados de EE.UU., incluido Puerto Rico, (antes del fallo solo 36 Estados y el Distrito de Columbia permitían el matrimonio gay). En su momento, el presidente de Obama señaló “hoy dimos un gran paso en el camino hacia la igualdad. No importando a quien ames…”.

“La decisión de la Corte Suprema representa una importantísima victoria para las personas del mismo sexo, que podrá replicarse en otros países…Fortalecerá los derechos fundamentales de todas las personas a la igualdad y a no ser discriminados, independientemente de cual sea su orientación sexual o identidad de género”, anotó la Human Rights Watch.

El magistrado Kennedy ponente del voto en mayoría (5-4), motivó el mismo, señalando que el matrimonio es un derecho fundamental que corresponde a todas las parejas, precisando que la XIV Enmienda Constitucional reconoce la igualdad ante la ley de las personas y añade: “El Matrimonio es la unión más profunda que plasma los altos valores de amor, fidelidad, devoción, sacrificio y familia, y por ende se exige igual dignidad ante la ley”.

Hace poco más de una semana, dos mujeres contrajeron matrimonio en Costa Rica, con lo cual este país se convirtió en el primero en aceptar el matrimonio igualitario entre personas del mismo sexo en Centroamérica y el octavo en el Continente Americano. Los nombres de Dunia Araya y Alexandra Quirós quedaron así registrados como los pioneros en esta larga lucha por la igualdad y libertad de las personas de hacer de sus vidas lo que mejor consideren. La aceptación de este tipo de matrimonio fue resultado de un fallo a favor, de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia que en el 2018, dio un plazo de 18 meses al parlamento para legislar al respecto y, en caso de no hacerlo, prevalecería el fallo, como ocurrió
Se conoce como matrimonio igualitario a la unión entre dos personas del mismo sexo, concertada mediante ciertas formalidades legales o rituales, a fin de establecer, entre ambos, una comunidad de vida e intereses. Este tipo de matrimonio ya ha sido reconocido en 10 de los 35 países del continente americano como Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, Uruguay, entre otros.

En el Perú, aún hay resistencia para aceptar el Matrimonio igualitario, solo se aceptaría la Unión Civil que se remite al ámbito patrimonial, desconociendo que con este Matrimonio se logran más y mejores derechos como los sucesorios por ejemplo. Será labor de la Corte Suprema y, en su caso del Tribunal Constitucional reconocer que no se puede dejar de lado lo sociológicamente avanzado sobre este tema, habida cuenta que la igualdad, la dignidad y el derecho a ser feliz corresponde a todos los peruanos, tanto más que las minorías por ser tales resultan ser vulnerables y por ello necesitan decisiones que los protejan tal y conforme lo precisa el artículo primero de nuestra Constitución.

Existen proyectos de ley presentados en el Congreso de la República. Algunos vienen del período anterior, como el suscrito por los legisladores de entonces Indira Huillca, Marisa Glave, Alberto de Belaúnde, este último, también congresista en el período actual.
Dicha iniciativa proponía modificar el artículo 234 del Código Civil, eliminando lo referido a que el matrimonio es solo entre un varón y una mujer. Sin embargo se archivó. El congresista De Belaúnde es uno de los animadores más entusiastas de esta posición. En declaraciones a la prensa, el representante se quejó de que no hay derecho para que estas minorías excluidas sigan marginadas por el Estado sin que se les reconozca sus derechos a ser libres en sus decisiones.

El debate, entonces, queda planteado sin olvidar modificar el artículo 5 de la Constitución que se refiere al concubinato entre hombre y mujer, excluyendo a las personas del mismo sexo.

Juez Supremo