En esta columna hemos venido analizando el trajinar de los partidos y de algunos precandidatos conforme se dibuja y redibuja el panorama rumbo a las elecciones del 11 de abril próximo. El escenario político es tan cambiante y ahora con mayor vértigo debido a factores nuevos del contexto mundial, como el de la pandemia que obliga a propios y extraños a redefinir o refundar roles, paradigmas y clisés.

La Biblia dice que los últimos serán los primeros (Mateo 20:16), y así ocurre que las fuerzas políticas con mayor envergadura nacional, llámense Fuerza Popular y Acción Popular, han perdido terreno y tienen una gran factura por pagar sobre todo tras su papelón en torno a la moción de vacancia al presidente Vizcarra. Si antes aparecían con mejor perfil para las próximas elecciones, esos partidos ahora solo han defraudado a sus militantes y a un importante sector de simpatizantes. Pero partidos como Contigo Perú o Avanza País pueden ascender más consistentemente,

De otro lado, todo indica que tendremos candidatos presidenciales senior y postulantes junior. En el primer grupo destacan Máximo San Román, quien ya pertenece al Partido Contigo Perú, y Hernando Soto en las filas de Avanza País. En cuanto a los políticos bisoños, que yo llamo los advenedizos, aventureros y oportunistas, están Forsyth, con Restauración Nacional, y Julio Guzmán, del Partido Morado.

El hecho es que el escenario obviamente puede ser más complejo pero los límites de una columna nos permiten la licencia de analizar uno por uno a los actores de la política y en este caso a Máximo San Román, que es un ciudadano auténticamente peruano que, por su edad y experiencia, no viene con cuentos ni a probar duraznos. Máximo tiene mucho que predicar, mostrar, aportar y liderar.

Su nombre lo dice, necesitamos máximo impulso, máximo compromiso por el Perú y máximo criterio para saber gobernar un país fraccionado en lo racial, lo económico, lo ideológico y lo político. San Román podría ser el artífice de una suerte de jubileo, de una reconciliación nacional, la que debe darse en varias facetas de la vida peruana, limando desavenencias, malentendidos y rencillas. San Román es ejemplo vivo del que se hace desde abajo, sinónimo de emprendedurismo y de lo que la educación sella en los buenos hombres.

@RafaelRomeroVas