Mejor no saber

Mejor no saber

Tanteo una pintura en un tomo de la enciclopedia, La calma del filósofo Pirrón en la tormenta, con desproporciones la escena nos narra el terror de unos hombres en un barco que se agita en la tempestad. Todos lanzan alaridos al saberse próximos a la muerte. Diógenes Laercio cuenta el testimonio de Posidón (un sabio que solo dejó fragmentos). La experiencia es, en realidad, de Pirrón. Algunos lo llaman ataraxia, no preocuparse, permanecer indiferente o imperturbable. Cicerón lo describió como indiferencia de piedra o no sentir, prefiero decir “no saber”.

¿De qué trató tal experiencia? Un barco a punto de naufragar, todos aterrorizados, pero un filósofo en calma observando a un cerdo que no tenía temor, que comía sin distraerse, sin temer, porque vivía sin saber, cerrado en su placer y en su inconsciencia mientras las aguas golpeaban todo y la nave discurría entre arrebatos. Unos caían al mar y otros se golpeaban contra los maderos.

Pirrón no esperaba nada de nada, tampoco nada de nadie. Se sabía mortal, sabía de los problemas que podía y no podía controlar, pero asumió la actitud del animal que andaba en lo suyo sin mayor expectativa. Un viejo amigo, aunque bastante mayor, solía decir para todo: “prefiero no saber” o “cuando pase pasará”. Así anduvo hasta morir casi sin darse cuenta. Cierta vez estrelló su auto contra una mole, destrozándolo y sobreviviendo de milagro, al correr a asistirlo con los bomberos, él estaba allí, atrapado entre el volante y los fierros con un cigarro entre los labios y una socarrona sonrisa. Sobrevivió, aunque podría decirse mejor que “vivió”, porque más allá del tramado de circunstancias estaba él, a diferencia de muchos que viven con miedos y preocupaciones a cuestas.

La turbación o perturbación es una tromba de ánimo que nos hacer pasar sin ver a los costados.

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