No estamos entendiendo hasta hoy ni destrabando realmente el problema que mantiene al Perú maniatado: el forcejeo estéril entre quienes tienen la concesión de los recursos naturales y quienes tienen el control físico de la tierra sobre ellos y no permitirán extraerlos mientras no sea el mercado global -no la empresa, no el Estado, tampoco ellos mismos- quien diga cuánto vale esa tierra.

En la oscuridad, sin embargo, brilla de pronto una luz de esperanza. Es un extraordinario comunicado de la Confederación Nacional de Pequeños Empresarios Mineros del Perú, que circula ya en las redes y es la clarinada de una noticia formidable que le hacen llegar al Perú 400 mil de sus pequeños mineros artesanales, cuya actividad productiva es legal e informal en su mayoría.

El comunicado cita el artículo de Hernando de Soto publicado por el Wall Street Journal esta semana, que hace suyo. Afirma que “coloca al Perú, sus pymes y en particular a la pequeña minería, en el centro de la atención mundial”. “Ya no somos solamente una de las de las más grandes víctimas de la pandemia –añade-, sino potencialmente la solución a la crisis económica que nos agobia”.

El planteamiento de De Soto –resume admirablemente el comunicado de los mineros informales del Perú- es que “la gran batalla entre el sistema capitalista chino y el americano va a librarse en los países en desarrollo y particularmente en aquellos, como el Perú, con abundantes recursos naturales”. “Esto quiere decir –explica- que somos nosotros los que vamos a definir cuál de los dos sistemas tendrá más éxito, pues vamos a favorecer a aquel que nos permita capitalizarnos más y salir cuanto antes de esta crisis y de la pobreza que conlleva”.

Finalizan los mineros su mensaje al Perú señalando que las 18 organizaciones firmantes -integrantes todas ellas de la Confederación Nacional de Pequeños Empresarios Mineros del Perú- no solo suscriben la propuesta de De Soto sino que la iniciaron conjuntamente en Arequipa, en junio de 2019, en la Primera Convención Internacional de Pequeña Minería Artesanal, donde representaban ya a 400 mil pequeños mineros peruanos y a millón y medio de proveedores de bienes y servicios a su actividad productiva.

“Gracias a la propuesta de Hernando de Soto y sus compañeros -concluye el comunicado- estamos ahora más fuertes y unidos” y listos, adelantan, para ocupar un lugar en el escenario mundial. Ciertamente van a ser escuchados.