Mercado por decreto

Mercado por decreto

La nueva perforación a los fondos de las AFP puede representar la muerte del sistema. Morirá sin existir un plan B para los que se hallan en el sistema privado. Pero fuera de analizar qué deben hacer las personas y el Estado, creo que es momento de dar una mirada sobre qué falló con las administradoras de pensiones.

La triste realidad es que ellas no cumplieron con las expectativas del público. Si lo hubieran hecho, sus aportantes no habrían corrido a sacar su dinero, lo pensarían dos veces. ¿Qué pasó? Este mercado nació por decreto.

Vayamos más lento. Cuando el Estado mete sus narices en los mercados ocurren cosas anómalas. Cuando las personas se sienten obligadas ha hacer cosas que no quieren hacer, a la primera que pueden se escapan de la obligación. En casi 20 años las AFP nunca nos llegaron a convencer que ellas eran importantes para ahorrar nuestra jubilación. Crearon un mercado cautivo.

Pidieron a un país corto placista que piense en largo plazo, por voluntad propia. No somos un país con reservas estratégicas de granos o energía, cuando hemos tenido la encerrona por la pandemia no arreglamos todos los colegios y pateamos la responsabilidad para más tarde. Si miramos nuestra historia, rara es la posibilidad de juntar un par de décadas en las cuales los presidentes nos duraban todo su periodo constitucional.

Otra distorsión en el mercado es que la competencia era mínima. A diferencia de otros mercados financieros, el de las AFP tenía pocos actores, la competencia que se deba era escasa y el servicio dejaba mucho que desear. Las quejas de los jubilados y los aportantes trascienden a los montos de jubilación. Muchas se centran en la parte informativa. Pocos entienden el sistema, y éste poco ha hecho para que se le entienda.

Aquí por ejemplo existe una clara diferencia con la banca. En este caso es un mercado abierto, nadie te obliga a entrar, ni te impide salir. Puedes buscar el mejor servicio y rentabilidad en un banco peruano, extranjero, caja rural o municipal.

Ciertamente la banca aún tiene mucho camino por recorrer en el servicio y las tarifas, pero en ese mercado eres libre. Al existir la competencia, evoluciona, tal como hemos podido observar con el nacimiento de Yape o Plin. Además, ha entendido que sí no explica como funciona su sistema, el desconocimiento genera temor, y ello ataques por parte de la sociedad. Que los clientes entiendan cómo funciona los engranajes de esta industria, disminuyen las posibilidades de crisis.

Las AFP están dando el canto del cisne, porque nacieron por decreto y eso pasa tarde o temprano cuando el Estado crea artificialmente un mercado. Alternativas no existen y esto es lo peor, porque revela que los aportantes toman decisiones no racionales sino basadas en percepciones. No existe lonche gratis en la economía, y ello también aplica para los mercados artificiales que no logran evolucionar y generar competencia.

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